14 de Enero de 2009 |18:25
Las familias mendocinas están a pleno en Viña y Reñaca
MDZol
 
Dos familias y una amiga: Los Yáñez y los Costigliolo, junto Lucía del Campo.
 
Salvo la jornada del martes, en la que bajó sensiblemente la temperatura, las familias disfrutan la playa en su plenitud. Y los chicos aprovechan que la marea está baja para quedarse un rato más en el agua. Algunos precios para saber cómo viene la mano los que llegan a la segunda quincena.

El buen tiempo en la costa del Pacífico ha sido aprovechado al máximo por las familias mendocinas que disfrutan de la playa entre Viña del Mar y Reñaca.

 Salvo la jornada de ayer, en que la temperatura descendió sensiblemente y el sol recién despuntó luego de las 17.30, los grupos acuden a la playa bien munidos con el mate y la sombrilla.

El único que se quejaba, porque había llegado en la jornada y esperaba encontrarse con el sol, era el legislador peronista Miguel Serralta, acompañado de su familia, por el frío en la playa y la espera de cuatro horas en la aduana.

Las extensas playas de Viña del Mar se han llenado los últimos días. La comuna de la Ciudad Jardín ha dispuesto una plaza activa para aquellos que deseen realizar ejercicios en la playa.

Mientras las mujeres comentan sobre el trágico fallecimiento de la hija del empresario Adrián Yacopini, los hombres se juntan en la orilla del mar a conversar algunos temas sobre la política mendocina.

Algunos que aseguran haber visto al Secretario de Turismo de la provincia, Luis Böhm, tomando sol junto a sus hijos en Reñaca, pero sin sacarse la remera y ojeando el horizonte del Pacífico, descansando de los ajetreados días del Dakar en Mendoza.

Precisamente éste es uno de los temas de mayor consulta. Los mendocinos quieren saber cómo va la competencia en Chile y se quejan de l escasa información en los medios de comunicación locales.

Otra de las quejas habituales son los "tacos", los embotellamientos que ocurren en el centro de Reñaca y las habituales peleas que se están dando entre jóvenes chilenos y mendocinos en la noche del balneario y en lugares de comida rápida, sobre todo.

Otros no pierden la gracia y hasta se ríen de los títulos de los diarios chilenos, como La Estrella, cuya primera plana de ayer jerarquizaba "Ola de piqueros mortales", señalando los accidentes por tirarse de cabecita contra las olas.

Precios a tener en cuenta

En principio, hay que tener en cuenta que por cada peso argentino, se pueden cambiar 150 pesos chilenos. Este el valor actual del cambio de moneda.

Los centros de llamado son los comercios que permanentemente están a full en Reñaca. Tres minutos de llamada a Argentina cuesta alrededor de 1200 pesos chilenos. Los 15 minutos de internet, salen 200 pesos chilenos.

Una empanada de pino cuesta alrededor de 700 pesos chilenos y una de camarones 1000.

Un completo -pancho, con "palta y mayo"- sale 1290 y un churrasco al lomito, 2790.

Los tacos oscilan entre los 4500 a los 6300 pesos chilenos.

Una de las comidas más complicadas de preparar, pero a la que los argentinos asisten bastante a los variados restó de Reñaca, es el sushi. Este manjar delicado cuesta alrededor de 9000 pesos.

Uno de los locales más concurrido es Bonafide. Desayunar con un capuccino y un alfajor, cuesta 2690 pesos y si a la tarde se nos ocurre tomar un licuado, saldría 1690 pesos más.

La heladería también funciona a full y los precios se encuentran en el rango de los 900 a los 2600 pesos. Se recomienda las copas heladas, con crocantes, tres gustos a elección y nombres como "Crocantina Cicciolina".

Una de las delicias de la playa son los crepes. Olvídese de los crepes a la mendocina, estos directamente son placeres culposos. Los crepes salados cuestan 2500, los vegetarianos 2300 y los dulces de 2000 a 2500 pesos.

Si llegó hoy a Reñaca y estuvo ocho horas en la aduana, esperando que lo atendieran, y se siente contracturado, entonces puede tomar una sesión de masajes terapéuticos en la misma playa. En silla, durante 15 minutos, cuesta 5000 pesos y se trabajan distintas zonas. En camilla, y de acuerdo a la zona dolorida, los 30 minutos salen entre 7 y 17 mil pesos.

Alquilar una reposera por la tarde, para dormir una buena siesta luego del masaje -sin olvidarse el protector solar- cuesta 2000 pesos. Si quiere evitar el sol, alquile una sombrilla por la misma suma.

Y si está apurado, porque entre los crepes que se comió y los masajes que recibió el tránsito dejó de ser lento, el uso de los sanitarios le costará 250 pesos.

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