Iluminada por una maravillosa luna llena, dio comienzo poco después de las 22 "Cosecharás tu siembra", la fiesta en la que Lujáno de Cuyo elegió, entre catorce candidatas, a su nueva soberana vendimial. En una reñida votación, Daniela Nieves Maldonado Vargas, de Perdriel, obtuvo la corona con 52 votos; mientras que con 50, Luciana Marina Cisilotto, de Vistalba, resultó electa Embajadora del Malbec.
Un colorido espectáculo fue disfrutado por los miles de efusivos lujaninos que llegaron hasta el Polideportivo para participar de la celebración y para acompañar a su representante distrital a través carteles, bombos y aplausos.
También estuvieron presentes la actual representante de Mendoza, Florencia Moreno Tous; y las flamantes Reina y Virreina de Maipú, y varios funcionarios públicos, entre ellos, el gobernador de la provincia, Celso Jaque; el vicegobernador, Cristian Racconto y los intendentes Adolfo Bermejo (Maipú) y Omar Parisi.
Sobre un gran escenario de cuatro niveles y con más de 400 artistas se desarrolló la historia, cuyas líneas principales trazó Héctor Moreno (secundado por Claudia Guzmán), y que retrató la esmerada labor de los hombres de la tierra del Malbec.
Danza folclórica y contemporánea fusionada con algunas felices intervenciones de arte circense fueron los pilares de una puesta ajustada y moderna que puso el acento en la expresión corporal -sello que identifica la labor artística del coreógrafo y director- y que fue ampliada para el multitudinario público a través de dos pantallas gigantes ubicadas a los costados del espacio escénico.
Con algunas reminiscencias a la Fiesta Nacional de la Vendimia 2007, -recordemos, una fiesta que también contó con la dirección de Moreno- la puesta reconstruyó la historia del hombre lujanino y su cosecha: el vino, "fruto de un engranaje de trabajo".
Duendes, personajes mágicos, huarpes (en un aggiornado cuadro de "Pentagrama de hileras"), cosechadores y paisanas, gauchos, automóviles (un Fiat 600 y un camión), muñecos gigantes (el rey Momo, también, reciclado de aquél Acto Central) y hasta el General San Martín (interpretado por Tino Neglia) dieron vida a un espectáculo que fue celebrado con fervientes aplausos.
Pero el fuerte, ya lo dijimos, fue la danza. Cuecas, chacareras, gatos, chamamé y el siempre potente malambo impusieron sobre el escenario la fuerza del folclore -protagonista que por momentos cedió su hegemonía para darle lugar a la música ciudadana, a las coreografías contemporáneas (como hip hop y jazz) y a las acrobacias aéreas-.