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Una de las tendencias que se ha confirmado este verano es la cantidad de mendocinos que eligen el balneario top para pasar unos días y disfrutar, entre la playa y bajo el sol del verano, los últimos días antes de encaminarse hacia el altar.
Por su cercanía con Mendoza, por el mar y por los bajos costos, cada vez son más los grupos de amigos que llegan a Reñaca para festejar una inusual despedida de soltero.
Sin stripper
"Lo decidieron mis amigas y nos pintó la idea de venir a pasar un fin de semana, salís a bailar, a comer y hacemos los típicos juegos de despedidas de chicas, como el crucigrama donde te cuentan toda la historia de tu vida", relata Fernanda, por estos días en el Sector IV del balneario.
Fernanda -el nombre ha sido cambiado- dará el sí al hombre con el que está comprometida desde hace un par de años. Y de entrada aclara: "Mientras que en Mendoza a la chica se la emborracha hasta el hartazgo, la llevás disfrazada y le pagás un stripper, acá la onda es pasarla más tranquila".
Juan Pablo decidió quedarse unos días más, luego de que su grupo de amigos decidiera pasar una semana festejando los últimos días de hombre libre de un compañero que ya está de vuelta en Mendoza.
"Más que hacer la clásica despedida de una noche con mujerzuelas, la idea es pasarla en la playa", relata Juan Pablo.
Sushi y mucho alcohol
Los hombres calculan que han gastado alrededor de 1.000 pesos cada uno en los días que estuvieron de festejo.
"Con un buen alojamiento, buena comida, hay lujos porque salimos a comer todas las noches, y mucho alcohol", relatan los amigos de Juan Pablo, sentados en la arena, también en el sector IV de Reñaca. A saber: 2 cajas de fernet, 12 champagnes, 18 botellas de vino y dos whiskys.
"Al segundo día te agarrás una inmunidad al alcohol, pero ya no tenemos la idea de reventarnos", cuentan los varones, aunque una sonrisa cómplice se cuela entre ellos. "Salimos a bailar todas las noches, pero el día de playa es muy tranquilo", agregan.
"Se gasta más, pero las que gastan son las amigas, ya que la chica que se está por casar no pone un sólo peso", certifica Fernanda.
Comer el coco
Mientras las despedidas de las chicas parecen tener algo de näif, en los varones también se asume un proceso de reflexión, considerando la inminencia de los acontecimientos.
"Dentro de la joda, le entrás a preguntar qué es lo que le pasa por la cabeza, cómo se siente, si está nervioso, y hasta le empezás a contar cuántos días le quedan", señala Juan Pablo y todos ríen.
Y agrega: "Se trata de hacer algo distinto, porque como una se casa, ya no vamos a volver solas con las amigas a Reñaca. Son como unas minivacaciones, como las últimas vacaciones de soltera".