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Con una ronda de mate, leyendo un libro o el diario, poniéndose al día en los asuntos sociales o haciendo castillos de arena con los nietos. La familia mendocina desembarcó en las playas de la V Región en busca de esparcimiento y descanso.
Desde los padres que llegaron sus hijos a los grupos extensos que bancan hasta al novio de la hija más chica. Con reposeras y sombrillas, con palitas y baldecitos. Así llegaron los mendocinos con sus hijos a la Costa del Pacífico.
A diferencia de los jóvenes, que ocupan el IV sector de los paradores en Reñaca, las familias prefieren más espacio y por eso se ubican entre el III y el V parador.
Allí, hay grupos de amigos que se encuentran y acercan las reposeras, lo que es motivo para conversar largamente o leer los diarios chilenos.
Hasta el momento, se ha visto a pocos políticos. Entre ellos, al intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, que estuvo una semana en la Ciudad Jardín y ya está de vuelta en Mendoza para dirimir sus conflictos con Víctor Fayad, el intendente de la Capital.
También el otro hombre fuerte del municipio de Guaymallén, Luis Lobos, se hospedó en el mismo hotel que su jefe político. Antonio Ginart, recordado conductor de noticieros televisivos y actualmente encargado del área de cultura de Tunuyán, también se hospeda en el hotel viñamarino y eligió tomarse estos días antes de la Vendimia departamental y el Festival de la Tonada.
Canasta, truco, mate son los hábitos tranquilos que despuntan las familias mendocinas en Reñaca, aunque también Algarrobo, Maitencillo, Concón y La Serena son otros destinos elegidos.
Entre el dos y el cuatro de enero se produjo el recambio fuerte de agentinos. Se fueron los que habían llegado el 26 de diciembre para contemplar el espectáculo de fuegos artificiales en la costa, desde Valparaíso a Viña. Inmediatamente tuvieron suplentes.
Esto, precisamente, derivó en una de las quejas de los mendocinos a la hora de desplegar la reposera. Las extenuantes esperas en Paso Libertadores y la falta de agentes aduaneros para agilizar los trámites, considerando que muchos debieron soportar entre cuatro y seis horas de en el paso internacional.
Entre crucigramas y conversaciones para ponerse al día, también se tiran sobre la arena algunas comparaciones sobre algunas situaciones que argentinos y chilenos viven por igual.
Entre ellos, el problema de la inseguridad creciente en Viña del Mar, ahora con una ola de asaltos violentos a las residencias. Y ya están discutiendo algo que en Mendoza es conocido: las alarmas comunitarias para prevenir el delito.
Reyes
Aunque estén lejos de sus hogares, los más chicos se las rebuscaron y escribieron cartas que dejaron en las conserjerías del hotel.
Luego, partieron a la playa, porque la frescura de la mañana en la costa había desaparecido y el calor comenzaba a hacerse sentir.