El diseñador Roberto Piazza hizo llegar su mensaje para Navidad a través de un mail. Sin ahorrar palabras con sus seres queridos y aquellos que no tanto, como Valeria Mazza, el modisto tituló así el asunto de la carta: “A los que quiero y a los que odian, les regalo esto para que lean y esa estrella sea usada para darle luz”.
“Aquí y antes de que termine este año, maravillosamente complicado, les envío a la gente que me ayudó mucho como mi reina, como la Federación María Reina también. A mi querida María Institu, a Libertino que lea y los tres representantes de la discriminación, el odio y la violencia (en representación de los pocos que quedan)…
Para que el día de Nochebuena, un ángel les dé la paz que necesitan. Cuando se encienda, en algún lugar del universo, una estrella les dirá que deben hacer.
Desde mi humilde lugar de mortal, me gustaría que se abran las cabeza que fueron, sin dudas, torturadas y que, a pesar de todo, no pudieron zafar. La vida aún les da una oportunidad, aunque sea de callar… Desaparecer… Dejar vivir…
A mi abogada Reina Lidia
A mi amado Walter por estar… simplemente
A mi querida María Rachid de GTBL (por favor hacer extensivo a Cesar de la Cha)
A mi querida Maria Euge
A mi madre que me cuida de la lacra
A la prensa copada y linda que me dio tanto…
Pazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz!!!!
A la señora de Ávila que tanto odio tiene encima –pobre, pazzzzzzzzzzzzz.
A la señora Ana Focaccio que nunca entendió para que la trajo Dios al mundo, pazzzzzzzz.
A Valeria Mazza y su soberbia sin fin, armonía e inteligencia… Más no le puedo pedir.
A los periodistas de política y desarrollo que desparraman odio como agua, pazzzzzzzzz.
Al poseso de mi hermano, nada más que fuego!
Son las personas que merecen leer esto. Hay millones, pero elegí esta gente. Algunos por ser angelados y otros, posesos… (Ojo, están bien separados!)”
Por último, Roberto Piazza adjunta la siguiente reflexión:
Homofobia
Seas gay o no, deberías darle 'REENVIAR' a esto en señal de apoyo a tus amigos. El amor no se define por color, credo, ni género.
Soy la madre que no se le permite visitar a los hijos que dio a luz, cuidó y crió. La corte dice que no cumplo los requisitos de una madre porque ahora vivo con otra mujer.
Soy el muchacho que nunca terminó El Colegio porque todos los días me llamaban maricón.
Soy la muchacha que botaron de su casa porque le confesó a su mamá que era lesbiana.
Soy la prostituta trabajando en las calles porque nadie quiere contratar un transexual.
Soy la hermana que abraza fuertemente a su hermano gay durante largas noches de miedo y llanto.
Somos los padres que enterraron a su hija mucho antes de lo debido.
Soy el hombre que murió sólo en el hospital porque no le permitieron a quien fue mi pareja durante 27 años acceso al cuarto.
Soy el niño huérfano que se despierta de pesadillas donde lo remueven del único hogar donde le han mostrado amor, simplemente porque tiene dos papás.
Cómo desearía que me adoptaran. Yo no estoy entre los que han tenido suerte. Me suicidé solo semanas antes de graduarme del Colegio. Ya no podía aguantar más.
Somos la pareja que el relator dejó plantada cuando se enteró que queríamos alquilar un cuarto para dos hombres.
Soy la persona que nunca sabe qué baño utilizar si quiere evitar ser reportado a la gerencia.
Soy la sobreviviente de violencia doméstica que se dio cuenta que el sistema de apoyo se tornó frío y distante cuando se enteraron que mi pareja abusiva era también una mujer.
Soy el sobreviviente de violencia doméstica que no tiene sistema de apoyo alguno al cual acudir debido a que soy un hombre.
Soy el padre que nunca ha abrazado a su hijo porque crecí con miedo a mostrarle afecto a otros hombres.
Soy la maestra de economía doméstica que siempre deseó ser maestra de deportes hasta que alguien le dijo que sólo lesbianas hacen eso.
Soy la mujer que murió cuando los paramédicos dejaron de tratarla al enterarse que era un transexual.
Soy la persona que se siente culpable porque pienso que podría ser una mejor persona si la sociedad no me aborreciera.
Soy el hombre que dejó de asistir a la iglesia, no porque dejé de creer, sino porque le cerraron las puertas a los de mi clase. <--- eso no fue 'DIOS ES AMOR'
Soy un guerrero sirviendo a mi país, pero no puedo revelar mi verdadero estilo de vida porque ser gay no está permitido en el ejército.
Soy la persona que tiene que ocultar y reservar para sí lo que este mundo más necesita: amor.
Soy la joven que se avergüenza de confesarle a sus amigas que soy lesbiana porque constantemente hacen bromas de ellas.
Soy el joven amarrado a una verja, golpeado brutalmente y abandonado a mi suerte porque dos hombres 'machos' querían 'darme una lección'.
En octubre 7 de 1998, Aaron McKinney y Russell Henderson llevaron a Matthew Shepard a un área remota al este de Laramie, donde realizaron actos de odio inimaginables. Matthew fue amarrado a una verja, donde fue golpeado y abandonado al clima inmisericorde de una noche fría de otoño. Casi dieciocho horas más tarde fue encontrado por un ciclista, quien inicialmente lo confundió con un muñeco maltrecho. Matthew murió el 12 de octubre a las 12:53 am en un hospital de Fort Collins, Colorado. ASESINADO POR SER GAY.