A San Francisco de Asís se le atribuye haber armado en 1223 el primer pesebre viviente, en Greccio, una pequeña población situada entre Roma y Asís, a la que apreciaba por ser "rica en su pobreza" dada la cantidad de conversiones que había logrado hacer allí.
"Quiero presenciar la humildad de la Encarnación y verle recostado en el pesebre entre el buey y el asno", le dijo Asís a su amigo Juan da Vellita.
Se cree que el 8 de diciembre comenzó a construir una cueva para ese menester y que el 25 actuó allí mismo como diácono y predicó sobre el misterio de la Natividad.
Tomás Celano, en su biografía del santo, dice: (Francisco) "quería hacer algo que ayudase a la gente a recordar al Cristo Niño y cómo nació en Belén".
Ahora, el 8 de diciembre se estila poner en el establo a José, María, los pastores y los animales; el Niño Jesús y la estrella se colocan el 25 de diciembre, y los Reyes Magos, el 5 de enero.