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El puma que mataron en un cañaveral ubicado atrás del barrio Ujemvi recibió tres disparos, según el jefe de la Policía Rural. El efectivo agregó que no tuvieron la posibilidad de utilizar dardos tranquilizantes ni lazos para atrapar con vida al animal, debido a que la altura de las cañas impedía a los efectivos maniobrar las armas usadas con ese tipo de proyectiles.
El comisario general Ernesto González, jefe de la Policía Rural, confirmó que el puma recibió tres disparos: dos de una pistola 9 milímetros y otro de un FAL (Fusil Automático Liviano). Agregó que en el procedimiento actuaron unos 15 efectivos: 10 de su división, 3 de la Dirección de Recursos Naturales y 2 de Canes.
El animal había mantenido en vilo a los habitantes del mencionado barrio lasherino. No sólo había sido visto el lunes, sino que uno de los lugareños observó cuando el felino se comía un perro. En cuanto recibieron en el 911 el aviso de lo que estaba sucediendo en el Ujemvi, los efectivos de la Policía Rural se trasladaron hasta el lugar, pero recién pudieron comenzar a buscarlo en la mañana del martes porque no había suficiente luz.
Y fue durante la tarde que lograron dar con el animal y matarlo. Aunque el comisario general expresó que fueron tres los tiros que le asestaron, otras versiones señalaban que fue uno solo, el que salió del FAL.
Una vez que lo ultimaron, fue trasladado a la sede de la Policía Rural, ubicada en el Parque Metropolitano, de Maipú. Además de los tres disparos que presentaba, el puma tenía parte de su cola amputada. Esto les hizo pensar a los efectivos que lo habían herido durante la mañana. Sin embargo, González expresó que “esa herida podría haber sido producida peleando con otro animal, ya que nosotros no podemos confirmar si lo herimos antes de matarlo”.
“Estaban buscándolo en el cañaveral y le saltó encima a un efectivo. Éste tenía su pistola 9 milímetros en su mano y le pegó dos tiros. Además, otro policía le disparó con un FAL”, explicó.
En tanto, el médico veterinario Jorge Hausel, jefe de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales, se encargó de aclarar que debieron matar al puma porque fue imposible atraparlo con vida. Manifestó que “el largo de los rifle que disparan dardos tranquilizantes no permitía a los policías girar entre las cañas de un metro y medio de alto”. Lo mismo sucedía con la utilización de los lazos, indicó el profesional.
Por último, González y Hausel coincidieron en realizar una crítica a quien lo habría tenido desde cachorro. Conjeturaron que los pumas son muy amigables cuando son pequeños, pero quien lo tuvo en cautiverio lo abandonó debido a que “se debe haber puesto más agresivo ya que este tipo de felinos nunca pierde su instinto animal y de caza”.