4 de Diciembre de 2008 |17:04
Plan de reactivación de Sarkozy, un reto para Washington y Bruselas
El mandatario permite que se expanda el déficit público y lanza amenazas a la economía de Washington anunciando subvenciones a las automotrices de su país. Su mejor justificación: la crisis.
por Hans-Herman Nikolei(dpa)
 El meticuloso paquete de reactivación de la coyuntura presentado por el presidente francés Nicolas Sarkozy es un desafío para la Comisión Europea y Estados Unidos. El mandatario permite que se expanda el déficit público y lanza amenazas a la economía de Washington anunciando subvenciones a las automotrices de su país. Su mejor justificación: la crisis.

"El mundo que emerja de la crisis el día de mañana será profundamente distinto al de ayer", señaló Sarkozy. "La regulación, la protección y la justicia se convertirán en fuertes exigencias".

En relación a la crisis del sector automotriz, el presidente francés tomó una postura clara. "Yo creo en la economía de mercado, pero no permitiré que la industria automotriz de Francia se vea perjudicada ante la competencia si nuestros amigos estadounidenses decidieran hacer más por sus industrias", declaró haciendo alusión al hecho de que tres de las grandes automotrices de Estados Unidos solicitaron una ayuda total de 34.000 millones de dólares al gobierno.

Uno de cada diez puestos de trabajo en Francia depende de este sector, por lo cual no dejaremos que el ramo reduzca sus actividades, advirtió Sarkozy.

Los fabricantes franceses temen ser arrollados por la crisis mientras Estados Unidos rescata sus productos y la competencia alemana, que cuenta con fuertes capitales, logra sobrevivir el paso de las cifras rojas.

Los proveedores del área son los primeros en caer debido a que Renault y Peugeot Citroën han ordenado suspender las actividades de producción durante semanas.

En consecuencia, Sarkozy prevé lanzar un plan "de inversión pública acelerada" en forma de fondos estatales por 300 millones de euros para reestructurar el sector. El Estado, con lo aportado a Airbus y al proveedor SAFRAN, ya ha puesto a disposición 75 millones de euros, al tiempo que Sarkozy reitera que no se trata de respaldar la coyuntura sino de transformar el sistema.

La crisis generará "un nuevo equilibrio entre el Estado y el mercado, entre la lógica financiera y la productiva, entre el capital y el trabajo".

Según el plan, las empresas deberían cumplir con ciertas condiciones a cambio de la ayuda estatal. "No estoy de acuerdo con continuar contribuyendo con las empresas y sus inversiones si estas trasladan su producción al extranjero", declaró Sarkozy.

"No se brindará ayuda si no existe el compromiso de desarrollar nuevos motores en Francia", añadió y se explayó para dejar en claro a qué apuntan sus palabras: Francia no debe permitir quedar relegada en la producción del auto eléctrico.

Estas palabras seguramente alarmaron a la Comisión Europea, pues dejan entrever un plan de subvenciones para el desarrollo de productos franceses. Y no es ese el único inconveniente de su anuncio.

En materia de déficit estatal, Sarkozy también representa un reto para Bruselas: ya en la actualidad admite que en 2009 el porcentaje ascenderá a un cuatro por ciento a pesar de que el límite de tolerancia, a pesar de la crisis, había sido fijado por la Unión en un 3,1 por ciento.

Sin embargo, pareciera ser que los asesores del presidente no tienen una opinión unívoca con respecto al manejo de este tema. Según el secretario general del Elíseo, Claude Guéant, el Pacto de Estabilización de la UE no es más que una medida superficial poco fructífera cuando se trata de hacer frente a las tormentas.

También hay quienes opinan que sería fundamental "no comprometerse con gastos irreversibles" que en el futuro se puedan convertir en una ineludible montaña de deudas.

Pero hay un punto en el que Sarkozy y sus asesores sí están de acuerdo: En el marco de la crisis económica, aún no ha pasado lo peor.

Sarkozy fue alertado sobre posibles disturbios, señala el periódico "Libération". La desigualdad salarial ha ido en incremento y el poder adquisitivo de los sectores más pobres se ha visto fuertemente afectado por la evolución de los mercados. Es hora de que el Estado actúe, exige la publicación.

Al menos esta última es una frase que al presidente sí le gusta oír.
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