La crisis financiera en algo benefició a los mendocinos que estaban dispuestos a vacacionar. Debido a que Brasil devaluó su moneda, más de uno prefirió hacer el esfuerzo y elegirlo como destino. Por tal motivo, los pasajes a Florianópolis y el sur brasilero han sido los más vendidos. Sin embargo, Reñaca sigue firme y la costa atlántica no quiere perder su puesto.
A preparar caipirinhas
“Los destinos regionales internacionales se han priorizado sobre los nacionales”, explicó Claudia Yanzón, responsable del área Turismo de Andesmar. Principalmente, se debe a que un dólar vale mucho más ahora que el año pasado gracias a la devaluación que sufrió el real.
Por su lado, María Faccas, gerente de Ineltur Viajes, aseguró que ya tienen todo reservado para Florianópolis y el sur de Brasil. A comparación del año pasado, este destino es el que ganó más adeptos. Es que la arena blanca y el agua cálida valen el esfuerzo de unos pesos más.
El sector IV ya es exclusivoNo obstante, si un grupo de amigos –no importa el número- busca unas vacaciones con pocos pesos y mucha diversión, otro país vecino ofrece un destino que los mendocinos ya adoptaron hace tiempo:
Reñaca. La comodidad de los departamentos equipados y la cercanía son dos factores que influyen fuertemente para la decisión.
El paquete que ofrecen las empresas compuesto por bus y hotel o departamento son muy accesibles para los más jóvenes, quienes buscan un trabajo temporario para tomarse un relax entre tantas materias que tienen que estudiar. Y, aunque también van parejas, los grupos de amigos son los que copan el sector IV de la playa chilena.
Las costas argentinas siguen siendo un clásicoAunque con menos turistas que años anteriores,
Villa Gessell parece también que tendrá en sus playas a grupos de amigos mendocinos. La costa atlántica sería la opción intermedia entre Brasil y Chile, no sólo por los días de viaje sino –principalmente- por el dinero.
Para no irse demasiado lejos de las costumbres o por una cuestión de gustos gastronómicos, hay mendocinos que prefieren no pisar suelo ajeno. La movida de Gessell y sus alrededores, un par de fernet y las amistades que se forman en la playa son excusas suficientes para pasar el verano del lado argentino.