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El ex ministro peruano del Interior, Gino Costa, experto en temas de gobernabilidad y seguridad, analizó crudamente los problemas que enfrenta tanto la gestión pública en torno al tema como las fuerzas policiales en Latinoamérica y que, por culpa de estos inconvenientes mal afrontados, se dispersan esfuerzos y se permite que la inseguridad gane terreno.
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Costa participó en Santiago de Chile de la primera Conferencia de la Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil, organizada por la ONG Viva Rio, de Brasil, FLACSO Chile, la Policía de Investigaciones del vecino país y el apoyo del Open Society Institute.
Puntualizó las diferencias de abordaje que le da cada país en Latinoamérica al gobierno de la seguridad, señalando que algunos países cuentan con cuerpos policiales unitarios y otros, con fuerzas federales, cuando no con ambos tipos de cuerpos a la vez.
"No obstante la pluralidad –señaló Gino Costa en su conferencia magistral- nuestras políticas de seguridad y nuestras policías comparten ciertos problemas comunes, aunque de distinta envergadura en cada país y en cada cuerpo policial".
El especialista peruano considera que hay seis puntos que evaluar en materia de políticas de seguridad. Se trata de "problemas, limitaciones y deficiencias". Los señalamos abajo:
1- Carencia de un adecuado liderazgo político y profesional.
2- Autonomía y gran poder político dentro del estado que las hace resistentes al cambio.
3- Persistencia de la militarización.
4- Respuesta a las demandas de seguridad mediante acciones efectistas y retóricas.
5- Falta de información seria y confiable para planificar sus acciones.
6- Debilidad de los ministerios del Interior o Seguridad para coordinar una acción multisectorial.
Una vez enumerados los puntos difíciles de las políticas de seguridad, Costa se refirió entonces, en los mismos términos, a las policías.
Eligió 4 puntos.
1- Anacronismo tecnológico, organizacional y conceptual.
2- Persistencia de prácticas corruptas y abusivas
3- Condiciones deficientes de bienestar para el trabajo del policía.
4- Desconfianza ciudadana, principalmente como producto de la impunidad frente a la corrupción.
"El primer desafío –señaló Costa tras plantear todos los problemas que él detecta- es tener funcionarios en las áreas correspondientes que sean profesionales en la materia, blindados a los vaivenes políticos y sostenibles en el tiempo".
Para Costa el problema de la seguridad no pasa exclusivamente por las fuerzas policiales, sino que se requiere un amplio compromiso de todas las áreas de gobierno. Por ello cree que es "fundamental" que los funcionarios que tengan a su cargo el asunto, también cuenten con herramientas reales de coordinación de todo lo demás, "tanto de manera vertical, como horizontal", según dijo en su conferencia de Santiago de Chile.
En este último punto, Costa definió niveles de coordinación.
En un primer lugar, las instituciones encargadas de la persecución y sanción del delito, como policías, fiscales y jueces.
Luego, los responsables de la rehabilitación y reinserción, centralmente representados por los sistemas penitenciarios. También, los que tienen a su cargo la prevención: policías, gobiernos locales, sistemas educativos y de salud, organizacines juveniles, sociales y vecinales.
Y ya en un segundo nivel, Costa ubicó la coordinación de los gobiernos subnacionales y la "sincronización de los diferentes esfuerzos" que se hacen dentro de un país.
Finalmente, en su anumeración, aclaró que no hay gobernabilidad posible si los parlamentos y entes de control no cumplen fehacientemente con sus roles.
“Los cambios deben ser integrales”
"No basta con contar con mejores policías –expresó Gino Costa ante el plenario de policías y organizaciones sociales reunidas en Chile- sino que el desafío de la gobernabilidad de la seguridad implica acometer, de manera simultánea a las transformaciones en las policías, en la justicia y en los centros penitenciarios".
Para Costa, no sirve que se transforme a las policías "si las cárceles continúan siendo las universidades del crimen y los espacios desde donde se conduce la actividad delictiva".
Asimismo, criticó las políticas "efectistas y populares" de Centroamérica llamadas como "de mano dura" y de "super mano dura". "No sirven", puntualizó con contundencia.
Un párrafo central lo dedicó a la dignidad en el trabajo policial y en la asistencia a sus familias. En este rubro, mencionó claves tales como buen trato, remuneración adecuada y descanso, entre otros.
Tras una exposición seguida con atención por sus dardos contra las prácticas tradicionales que no dan resultado, Gino Costa desafió a los participantes a "recuperar la confianza ciudadana".
Pero alertó: "Esto sólo será posible si antes, cumplimos con todos los desafíos señalados con anterioridad".
