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Christian Castillo es docente de la UBA (universidad de Buenos Aires) y dirigente nacional del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), por el cual compitió contra Mauricio Macri por la jefatura de Gobierno porteño.
Participó en Mendoza de dos encuentros de debate realizados en la Universidad Nacional de Cuyo por la organización estudiantil En Clave Roja, en donde abordó el conflicto entre el gobierno y la dirigencia del campo y la crisis financiera mundial. Lo acompañaron el sociólogo Javier Ozollo y el comunicador Ernesto Espeche.
Castillo fue optimista en torno a los efectos que la crisis financiera global producirá en los “pueblos del mundo”. Abogó por que de la hecatombe capitalista y de sus propias contradicciones, la sociedad empiece a mirar nuevamente hacia el socialismo.
Indagamos, precisamente, sobre el análisis que hace de la izquierda frente a la crisis que atraviesan los mercados y qué perspectivas puede tener de “hacerse cargo del mundo”, cuando muchas de sus experiencias también han sido consideradas como un fracaso.
- Hubo una crisis que empieza con el mercado hipotecario norteamericano que luego se transforma en una crisis financiera internacional y que hoy ya es una crisis del capitalismo en su conjunto, porque la principal economía del planeta está en recesión económica y probablemente vayamos hacia una depresión en los Estados Unidos y en otros países.
- ¿Cree que el problema se expandirá por el mundo?
- Y ya lo vemos en la caída de los precios de las materias primas, que están golpeando a las economías de la periferia y también porque los bancos que estaban metidos en el negocio hipotecario no eran solo norteamericanos, sino gran parte de los bancos europeos, japoneses, chinos y de otros países; y porque una crisis de la economía norteamericana, como hay tantos países que tienen sus reservas en dólares y en Bonos del Tesoro, también van a ser afectados.
- ¿Cuál es su visión del “día después”?
- Allí tenemos un problema: ¿el día después de cuándo? Como estamos viendo en esta crisis, no se trata de un momento de quiebre, y ya está. Sino que la crisis se va desenvolviendo hasta un período que no sabemos cuando concluirá.
- ¿Comparado con crisis anteriores, qué evaluación hace?
- Tenemos dos puntos de comparación. Una, la crisis de los años 30, que no fue solo la crisis bursátil del 29, sino que tuvo una caída fuerte de la economía y pequeñas recuperaciones, pero que llevaron a un dislocamiento del mercado internacional, a que las principales metrópolis constituyeran zonas de influencia económica y luchasen por el control del mundo, lo cual desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, otros ejemplos son las crisis que empezaron con el mercado inmobiliario y que terminaron con el estancamiento muy fuerte de la economía durante un período largo, como pasó en Japón, que a principios de los 90 revienta la burbuja inmobiliaria y genera la crisis, más allá de las enormes inyecciones de capitales hechas por el estado japonés para tratar de reanimar la economía.
- ¿Se puede repetir esa historia o cree que pasará algo nuevo?
- Toda crisis es distinta; nada se repite. Lo que si es cierto es que la magnitud de esta crisis se debe medir con esos puntos de comparación, pero nos queda comparar con las de 1997 o con la recesión norteamericana del 2001. Yo creo que también nos queda chico comparar con la crisis de 1973/1975 que fue la que marcó una bisagra en el tipo de capitalismo, entre lo que surgió de la segunda posguerra y lo que se dio en llamar “neoliberalismo”. Esta crisis es de una magnitud superior a todas aquellas. Pero no hay que olvidar la resistencia social del pueblo norteamericano tras la crisis del 30, en donde los niveles de desocupación treparon al 26 por ciento.
- ¿Qué condicionará el nuevo rumbo de la economía mundial a su criterio?
- El día después estará muy influenciado con lo que hagan “los de abajo”. Hay que ver cómo responden las masas populares a los padecimientos que ya están empezando a sufrir como producto de esta nueva crisis.
- ¿Se dará una vuelta más de tuerca al “neoliberalismo” o realmente se dará por muerto al capitalismo?
- El capitalismo, de muerte natural, no cae. Lo que si produce son enormes desequilibrios que abren lugar a intervenciones de las masas populares tratando de cambiar la historia. Si lo que vaya a suceder queda en manos de los grandes estados y de los grandes monopolios, eso va a ser en perjuicio de las masas populares.
- ¿Hay capacidad de reacción y movilización, realmente, dentro de la sociedad estadounidense acostumbrada a adaptarse a los designios del mundo financiero?
- Hay que mirar al pueblo norteamericano en donde ésto ya se está sintiendo. Muchos deudores hipotecarios están siendo expulsados de sus casas, están viviendo en carpas, en sus autos y en sus casas rodantes; empiezan los despidos fuertes de la economía. Posiblemente vayamos a ver una reacción similar de resistencia a la de los años 30. Nosotros, en Argentina, tuvimos un caso "doméstico". En nuestra crisis de principios de 2002 no fue la pasivividad, precisamente, la forma en que se respondió. Hubo un fuerte movimiento social de desocupados que se unió y salió a la calle.
- ¿Qué se espera que ocurra como consecuencia de las movilizaciones del pueblo norteamericano desde la izquierda?
- Yo creo que hay que tener confianza en la movilización de los desocupados y los trabajadores. Hemos tenido en Bélgica hace pocos días una huelga general porque la inflación allá también se come los salarios. Insisto en que el futuro queda en manos, solamente de lo que hagan las clases dominantes, va a haber más desigualdad, los grandes ganadores se van a comer a los chicos, tal como lo indica la historia de los propios capitalistas y ahí no está puesta nuestra expectativa. Está en cómo se responde desdce abajo, porque si hay algo que queda en claro con esta crisis es una enorme deslegitimización del sistema. Yo creo que en este momento va a ser evidente para muchos millones de personas que todavía no se preguntaron si hay alguna otra forma de vivir mejor, si es deseable vivir en este sistema social o en otro.
- ¿Cree que el socialismo tendrá la capacidad de resurgir?
- Sí. Las ideas socialistas que se había proclamado como perimidas y donde habían planteado hasta "el fin de la historia", creo que van a resurgir desde la perspectiva de construir una sociedad en donde los que gobiernen sean los trabajadores y en donde el objetivo de igualdad social sea lo que mueva los destinos de la misma sociedad. Mientras tanto, las distintas facciones del sistema capitalista van a pelear a dentelladas su propia supervivencia. Y no hay que descartar que en estos reacomodamientos usen, inclusive, su fuerza bélica.