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Después de su estreno, en 1664 en Francia, fue prohibida por las autoridades. Sin embargo, luego de cinco años su autor, Jean Baptiste Poquelin (Molière), volvió a la carga y “Tartufo, el impostor” regresó a los escenarios para convertirse, con el paso del tiempo, en un clásico del teatro universal.
Esta es la propuesta que esta noche llega al Teatro Quintanilla de la mano del elenco de la Comedia Municipal Cristóbal Arnold y bajo la mirada creativa de Claudio Martínez -docente y fundador del elenco La Libélula-.
Estructurada en cinco actos, la pieza narra las peripecias de un burgués crédulo que hospeda en su casa a un “aparente” devoto religioso (Tartufo), quien valiéndose de argucias y enredos sume a toda la familia bajo sus influjos para cumplir sus fines non sanctos.
La hipocresía, la conveniencia, la mentira y las apariencias, son los ejes temáticos en torno a los cuales se desarrolla esta historia concebida por el padre de la Comedia Francesa y que en la puesta de Martínez, la fuerza expresiva del texto es el elemento escénico predominante.
Los nombres de Molière y Martínez se suman así, a los frutos escénicos que la Comedia Municipal ha dado desde su creación hasta ahora: “La Boda” (2007), dirigida Gladys Ravalle; “La Nona” (2006), con dirección de Alejandro Conte; “La escala humana” (2005), puesta montada por Juan Comotti; “Democracia en el bar” (2004), a cargo de Víctor Arrojo y “Nuestra Señora de las nubes” (2003), la primera de la lista y que contó con las directivas de Walter Neira.
Antes del estreno, Claudio Martínez dialogó con MDZ sobre esta nueva apuesta, que a partir de hoy y durante dos meses cobrará vida sobre las tablas del Quintanilla.
- ¿Cómo vivió el elenco los últimos días?, ¿llegaron bien con los ensayos?
- Hemos hecho ensayos con funciones para escuelas, miércoles, jueves y viernes. Llegamos súper bien, tranquilos. Los actores han hecho un trabajo muy bueno y todo va "viento en popa".
- ¿Por qué propusiste “Tartufo” al concursar en la Comedia Municipal?
- Tartufo representa al teatro clásico y además Molière representa el espíritu del teatro independiente, la gestión que hacemos los actores. De alguna manera es un homenaje al actor de estos tiempos, a lo que vivimos los actores. Decirnos “mierda” entre nosotros tiene que ver con una tradición que él impuso; el amarillo es “yeta” porque el último día que estuvo en escena estaba vestido con ese color, todo eso tiene una gran carga emocional para los actores. Nos gusta lo que representa Molière y tiene que ver con lo que queremos decir, que es el de tomar al trabajo del actor como eje del espectáculo. En esta puesta, la actuación es la madre del espectáculo”.
- A eso se suma que el argumento hasta el día de hoy tiene total validez…
- Totalmente, es la búsqueda del hombre burgués y consumista de un mensaje espiritual y la confusión de encontrar falsos garúes o impostores que te llevan a cometer errores. La historia tiene absoluta actualidad en este sentido.
- ¿A mediados de los años ’90, esta obra fue montada por Ernesto Suárez en la Escuela de Música, qué diferencias hay entre puesta y la tuya?
- Era una puesta muy bonita (N/T: la obra se caracterizaba, entre otras cosas, por los juegos corporales que se daban entre los actores y entre estos y el espacio). En este caso tratamos de resaltar el Molière dramaturgo. Generalmente se pone un mayor hincapié en el cuerpo pero hemos puesto las pautas en la palabra, porque es muy difícil encontrar el “teatro del texto” para el que se necesita muchos ensayos y dedicación y al que el teatro independiente no siempre puede responder por cuestiones obvias. Los espacios que proveen las municipalidades de Capital y Godoy Cruz son muy buenos porque permiten acercarse al teatro clásico.
- ¿Pero hay elementos de la farsa y la Commedia d’ell arte puestos en juego?
- Eso pertenece más bien a la mitología de Molière. Cuando escribe esta obra, ya está dentro de la comedia francesa y dentro del teatro de sala, donde sale el dramaturgo. Eso es justamente lo que queremos rescatar. Tiene algo de farsa, de comedia pero sobre todo, palabra porque el texto es muy bonito, tiene mucha fuerza.
- ¿Guardan expectativas sobre el recibimiento que tendrá la propuesta?
- Creemos que el teatro es una expresión. Esta vez nos han pedido a nosotros una obra como a veces se le pide a un escultor hacer un mural. Hemos trabajado mucho, a conciencia y hemos logrado un producto que ya ha tenido sus primeros buenos momentos con la gente que vio los ensayos o los pre-estrenos. Estamos contentos, trabajamos con absoluta libertad artística y con buen clima; por eso ya vale la pena el esfuerzo. Este es el Moliere que pudimos lograr cubre nuestras expectativas si no, los actores me lo harían saber (risas).
Ficha técnica:
"Tartufo, el impostor”, de Molière
Comedia Municipal Cristóbal Arnold
ESTRENO. Sábado 6 de septiembre – 22.00
Teatro Quintanilla, subsuelo Plaza Independencia.
Entradas: generales: $10; especiales (jubilados y estudiantes): $7; escuelas: $2 p/alumno.
Ficha artística:
Dirección: Claudio Martínez
Asistencia de Dirección: Pablo Rodríguez Albi
Producción: Mariana Utrero
Escenografía: María Eleonora Sánchez
Vestuario: Andrea Cardozo
Maquillaje Cecilia Caroff
Sonido Rodrigo Bascuñán
Iluminación Andrés Romano
Actúan:
Francisco Carrasco, Tartufo
Anibal Villa, Orgón
María Belén Cherubini, Elvira
Eva Rodríguez, Mariana
María del Valle Pereyra, Dorina
Dardo Boggia, Cleanto
Juan Pablo Lemos, Valerio
Matías González, Damís
Silvia Saboini, Pernelle
Actores pasantes:
Gabriela Mazzaresi, Filipotta, sierva y mendiga
Rebeca Elizabeth Echevarria, sierva y mendiga
Federico Giménez, Exento, siervo y mendigo
Mario Andrés Jara, Leal, siervo y mendigo
Próximas funciones:
Septiembre: sábados a las 22; y domingos a las 21.30 (excepto domingo 28/9).
Octubre: Sábado 4 a las 22; y domingos 5 y 12 a las 21.30.
Funciones para escuelas: todos los miércoles de septiembre y octubre, a las 10 y a las 14 (excepto miércoles 24/9 y 8/10).