El economista Juan Llach consideró hoy que la Argentina no tiene retraso cambiario, dado que "estamos 43 por ciento por encima del valor de 2001", pero advirtió que "hay paridad, frente a costos que crecen al 20 o 25 por ciento anual, lo que enciende una luz de alerta para las previsiones a futuro".
También estimó que un dólar en torno de 3,35 pesos para 2009 es un escenario que "se puede parecer a la realidad" prevista por el Gobierno en el Presupuesto para ese año.
Asimismo, el economista advirtió que se deben reducir los subsidios, crear un plan antiinflacionario, corregir el Indec y aumentar el superávit.
"No hay que cambiar el modelo, sino corregir algunos temas", consideró Llach al participar en el Cuarto Foro Internacional Vitivinícola que se realiza en la provincia.
Entre estos temas mencionó el energético, dado que "en pocos años, la Argentina puede pasar a ser importadora neta de energía", por lo que el país necesita "corregir los precios actuales" para evitar "entrar en una zona ajustada y muy dependiente del clima".
Llach también advirtió que la Argentina no debe perder de vista a los mercados asiático e indio, dado que "son de tal magnitud que no aprovecharlos es un despropósito".
Para el plan estratégico 2030 hay que poner a Asia más alto en el horizonte", enfatizó en ese sentido.
El economista se refirió también a la inflación y, si bien dijo que "nadie sabe cuánto es en verdad", la caída en la recaudación del IVA y DGI "enciende una luz de alerta".
"En los últimos meses se ha dado un shock de estabilización con una baja de inflación. Tenemos una ventana de oportunidad porque la inflación ha dejado de subir", evaluó.
Respecto del conflicto del campo precisó que "está centrado en carne y lácteos" y estimó que "el Gobierno va a adoptar un camino gradualista para solucionar los problemas" que afectan al sector, aunque consideró que tendrá "la limitación de una falta de estrategia clara".
No obstante, estimó que esto "no va a derivar en una situación explosiva como la que se vivió unos meses atrás".
En cuanto a la industria, Llach opinó que "debe absorber el superávit fiscal", dado que esto permitiría "bajar el riesgo país y atraer inversiones", ampliando" enormemente la oferta de capital, lo que abarataría el acceso al crédito".
El profesor e investigador del IAE-Universidad Austral, se refirió de este modo en el panel: "La influencia del entorno nacional e internacional en las decisiones del sector vitivinícola. Perspectivas de la economía argentina en función del contexto nacional e internacional".
Ante un auditorio colmado de empresarios y representantes del sector vitivinícola, Llach enfatizó que "el superávit comercial de 10.000 millones de dólares es un dato a tomar en cuenta antes de decir que estamos en un retraso cambiario".
Si bien destacó este dato, advirtió sobre el alto nivel de subsidios que alcanza al 2,7 por ciento del PIB, lo que "si se bajaran a la mitad permitirían pagar sin problemas todos los compromisos".
También indicó que "con un superávit de 4,9 por ciento del PIB la Argentina no tendría problemas de financiamiento".
Para 2008 pronosticó un crecimiento de 6,5 por ciento en el consumo; de 22,7 por ciento de inflación, pero con un alza salarial del 25 por ciento, y un tipo de cambio que tenderá a ubicarse en torno a 3,20 pesos para diciembre próximo, meta a la que intentará llegar "moderadamente" el Banco Central.
En tanto que para 2009, indicó que "lo más probable es que se continúe con la actual política, con un crecimiento de la economía del 4 por ciento, lo que no está nada mal, pero la Argentina puede aspirar a más".
"No puede ser que los pudientes de Buenos Aires estemos pagando el gas subsidiado", se quejó el economista.
Por otra parte, alertó que "son muy importantes las medidas que se tomen hasta febrero próximo, dado que tenemos márgenes técnicos, pero la cuestión es la decisión política que se adopte".
En su disertación, Llach destacó que "desde diciembre de 2001 el precio de los commodities se multiplicó por 3,5 veces" y que esto tuvo "impacto sobre todo el interior de la Argentina y no se limitó a la pampa húmeda".
Si bien señaló que tanto el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner como el de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner han tenido "logros extraordinarios", advirtió que "hay una virtual imposibilidad de superarlos".
En este contexto, anticipó que "el desafío más relevante para esta etapa es que se comprimen los márgenes empresarios y hace falta un desarrollo sostenible con buenas políticas y horizontes claros".
En cuanto a la inversión, destacó que es "alta, de entre 22,7 y 24,3 por ciento", pero anticipó que los "déficit en infraestructura y energía limitan la base exportadora".
Respecto de la confianza en el país, Llach indicó: "pasamos de un modelo de entrada de capitales a uno de salida", y como ejemplo señaló que "la Argentina triplica a Brasil en el índice del riesgo país".