En las últimas horas se han registrado en zonas próximas al volcán más de 200 temblores, con un promedio de ocho terremotos por hora.
De todos los temblores registrados, unos 60 han alcanzado una magnitud de 3,5 grados en la escala de Richter y han sido percibidos a 300 kilómetros de distancia.
Tanto el lodo como las abundantes precipitaciones han contribuido a la crecida y continuos desbordamientos del río Blanco, lo cual ha provocado la inundación de gran parte de la ciudad del mismo nombre, el arrastre de decenas de casas y la destrucción de casi todo el sistema de alcantarillado.