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Enérgico, con muchos gestos de manos y casi en soledad. Así se mostró Celso Jaque en el mensaje que le brindó hoy a los mendocinos por los medios de comunicación para hablar de su promesa incumplida de bajar el delito 30% en seis meses.
Catorce minutos después de lo pautado (13 horas) el vocero del mandatario, Lautaro Vicario anunció que Jaque daría su alocución. Un rato antes su secretario había chequeado el atril en donde hablaría.
Cuando apareció el mandatario, muy serio, saludó a la prensa e inmediatamente después empezó sus palabras diciendo: “Estoy aquí para dar respuestas”.
Todo su discurso estuvo plagado de gestos con sus manos a los que por momentos le puso dramatismo y firmeza.
La muestra de énfasis se notó en varias partes de su discurso (que duró aproximadamente 16 minutos).
“Vengo a dar la cara. A los que me votaron y a los que no me votaron”, manifestó en una parte y se centró en eso. En tratar de explicarle a la gente que el pasado 28 de octubre lo llevó al poder provincial porqué no cumplió con la expectativa pautada.
Los argumentos que ensayó para salir al cruce se basaron en varios puntos y hasta con críticas a la justicia y dijo que la seguridad "es un tema que se realiza entre todos".
Solo y con la prensa bien lejos
Casi ningún funcionario acompañó al gobernador en su mensaje. Las 18 sillas que se encuentran dispuestas en la sala de situación del 4to piso de la Casa de Gobierno estuvieron vacías.
Su vocero que permaneció a un costado y su secretario que estuvo atrás de un cartel fueron los únicos que estuvieron a su lado. Un poco más atrás, mezclados con los periodistas estaba el ministro de Gobierno, Juan Marchena.
En ese espacio, en donde se pronunció Jaque, los periodistas no pudieron acercarse a él.
Un cordón prolijamente colocado a unos cuatro metros impidió la llegada de la prensa hacia el lugar en donde habló el funcionario.
Cronistas, fotógrafos y camarógrafos debieron guardar esa distancia dispuesta antojadizamente por los organizadores. Esto para impedir algún tipo de relación entre prensa y el gobernador.
Desde el área de comunicaciones de la Gobernación, previo al mensaje, habían anunciado que no contestaría preguntas y para ello montaron una suerte de valla en la que estaba prohibido pasar.
Y así fue.