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Los analistas y encuestadores coinciden en que uno de los factores que posibilitaron el acceso de Celso Jaque al poder fue su conocida propaganda electoral en la que prometía reducir casi un tercio la cantidad de delitos que se cometen en Mendoza en un lapso de 6 meses.
Una sociedad harta de la inseguridad decidió creerle al único candidato que se animó a asumir tremendo compromiso. No obstante, Jaque ganó las elecciones y todo nos indica que no cumplió. Entonces, la desazón de la sociedad llevó a que, al acercarse la fecha en que se cumplen los famosos seis meses, se hable con enojo de su promesa.
El Gobierno insiste en asegurar que no faltó a la verdad. Por eso, si la gestión Jaque sabía de qué hablaba, deberíamos trazar nuevas hipótesis. Serían las siguientes: “Se quiso hacer, pero no se pudo lograr” y “No se consiguió el equipo capaz de realizarlo”.
Lejos de tiempos electorales, hoy tenemos que aprovechar el fracaso para dar un salto cualitativo y avanzar en las reformas de largo plazo, con planificación y resultados palpables en las calles y en los hogares de todos los mendocinos.
Por eso, más allá de lo que todos los medios de comunicación saldremos a decir el domingo y el lunes al respecto, desde MDZ proponemos un ejercicio inédito en el periodismo provincial: entrevistar a un amplio abanico de expertos en seguridad de distintos puntos del planeta para que hablen al respecto.
Y aprender de ellos: todos deberíamos aprender de ellos.
Un mes antes de la asunción
Pues bien, desde MDZ, consultamos a expertos de Argentina y del exterior: académicos, funcionarios y dirigentes sociales. Entre ellos, algunos de renombre mundial. Y rápidamente encontramos voces escandalizadas y hasta irónicas con la famosa promesa y otras que,
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Los expertos, muchos de ellos de reconocida trayectoria y vasta experiencia en materia de gestión de la seguridad, respondieron a la pregunta: “¿Ha visto aplicada y/o conoce alguna política que haya logrado una reducción del 30% del delito en seis meses en alguna ciudad del mundo?”.
Las respuestas navegaron entre la ironía, la negación de tal posibilidad o el desconocimiento de casos concretos y la mención de experiencias de otros lugares que lograron afrontar con éxito (pero no tanto como un -30% en seis meses) el problema del delito.
Uno de los primeros expertos argentinos que dio su opinión sobre la promesa de Jaque fue Marcelo Saín, director de la Policía Nacional Aeroportuaria y autor de numerosos libros sobre manejo de recursos humanos en Seguridad. Lo hizo un mes antes de que el malargüino asumiera el cargo.
Ignacio de la Rosa, periodista de MDZ, lo entrevistó en noviembre:
- En su principal spot de campaña, el gobernador electo, Celso Jaque prometió bajar el delito el 30% en seis meses. ¿Esto es posible? ¿Mediante qué mecanismo se puede lograr?
- Los temas de la seguridad no pueden ser tratados con proclamas y eslogans. Requieren de estrategias más profundas, considerando la estructura policial y judicial, y elaborando estrategias focalizadas sobre el conjunto de problema. Es riesgoso políticamente establecer plazos en temas tan complejos como el delito y establecer compromisos políticos. En el crecimiento o reducción de determinada problemática delictiva intervienen también aspectos que no son objetos de manipulación por parte de una gestión política, como son los culturales, sociológicos, económicos.
La ronda de consultas
Muchos especialistas no dan crédito a que se haya formulado en algún lugar del mundo una promesa de ese tipo. Mucho menos, formulada de un modo tan genérico y global, sin desagregar objetivos puntuales que, tal vez, podrían haberse ido cumpliendo.
Así opinan, por ejemplo, Carina Muller, consultora del ILSED (el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia) y de la Dirección de Política Criminal de la Nación y el brasileño Antonio Rangel Bandeira, ex viceministro de Desarrollo Social de su país y directivo de la ONG Viva Río.
“No conozco que exista un caso tan taxativo”, nos dijo la jueza uruguaya Gabriela Merialdo y el mismo camino siguió su compatriota y director de la organización ALUDEC Gustavo Guidobono. “Avísenme si aparece algún caso”, expresó con humor y cinismo la magistrado oriental.
Cuidadoso con el asunto se mostró Diego Fleitas, abogado y sociólogo, director de la Asociación de Políticas Públicas de Buenos Aires. Dijo que “para empezar hay que señalar que se debe tener mucha cautela al interpretar las cifras sobre delitos, porque no sólo hay problemas y discusiones en la forma de cómo medir el delito, y cuáles delitos se están midiendo, sino que también las cifras pueden tener errores o ser manipuladas”.
En tanto, Pablo Dreyfus, consultor del Small Arms Survey de Ginebra, Suiza, consideró: “El problema es que aunque consigas hacerlo en 6 meses, después tenés que esperar de 6 meses a un año para empezar a percibir los resultados y medirlos. Pero... ¿de qué delitos hablamos?”.
Desde una posición similar, aunque abonando una visión optimista, sumó su opinión Liliana Moar, de INECIP Buenos Aires: “Considero posible aplicar políticas contra la violencia e inseguridad. No conozco actualmente ninguna política que haya reducido el delito en seis meses. Para mí, reducir la violencia en general lleva tiempo y esfuerzo. En todos los ámbitos debe haber una cooperación y unión, que no hay, porque hay intereses”.
Mientras tanto, el tema fue tomado socarronamente por el abogado Marcelo Puertas Vernengo, de la Asociación para el Desarrollo de Políticas Públicas de la provincia. Dijo que sí conoce casos en donde el objetivo Jaque se logró: “Conozco dos casos exitosos: fueron los de Stalin y Hitler, en ocho y once meses, respectivamente, con una espeluznante cantidad todavía hoy discutida de desaparecidos y muertos. Por ende, fueron emigrados forzosos. Hay otro que trató, pero no pudo y se le armó una guerra civil, que significó el atraso en 100 años de su pueblo: fue Francisco Franco. Ahora bien, en democracia, y con las armas del consenso y la educación, nadie lo ha logrado jamás”, dijo.
El resto de las opiniones
Al resto de las respuestas las agrupamos en 7 puntos de acuerdo a sus características principales. Estas son:
1. “Ignorante, cínico e hipócrita”
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Emilio García Méndez es el autor de estas palabras en respuesta a nuestra pregunta. Se trata de uno de los máximos expertos en derecho penal juvenil en la Argentina y preside la Fundación Sur: “Quien sostenga que esa reducción es posible, es un ignorante o un cínico o un hipócrita. Lo que un porcentaje como ese en un tiempo como ese puede lograr es (y eso creo la ilusión de la reducción) un desplazamiento geográfico o social del delito y nada más. Es decir, que las respuestas simplistas a los problemas complejos son en general producto de la demagogia. Yo puedo empujar el delito de un sector social a otro y de un área geográfica a otra, pero en ese período de tiempo no puedo obtener una reducción real y total del número. No hay reducción seria y sostenida si no se tocan dos variables fundamentales: la eficiencia policial (implica transformar la corrupción estructural en episódica) y disminuir notablemente los niveles de exclusión social”.
2. Hay casos
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Marcela Smutt dirige el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en El Salvador. Sostiene que “en diversos lugares del mundo se han implementado políticas públicas que permitieron lograr una reducción significativa los índices de violencia en periodos de un año y medio o dos por ejemplo. Tales los casos de Medellín que logró una reducción importante en un período de, por lo menos, dos años y el de Bogotá. Además, el Municipio de San Martín en El Salvador, logró reducir más de 40% los índices de violencia armada en un año y medio. Creo que es muy importante ver tanto la reducción en períodos cortos, como la sostenibilidad de la medida, lo cual sólo se logra a través de la implementación de políticas integrales que incluyen medidas de control, las cuales tienen un impacto en un corto plazo, acompañadas de medidas de prevención, (cultura ciudadana, construcción de capital social,) que garanticen su sostenibilidad”.
Emperatriz Crespín, de MESARES (Médicos Salvadoreños por la Responsabilidad Social), abonó los conceptos anteriores: “Existe la experiencia de Municipios libres de armas en El Salvador, que realizó el PNUD en conjunto con las municipalidades. Ellos realizaron una evaluación posterior a la aplicación de políticas de control de circulación de armas, según tengo entendido redujo en 40% los delitos en veinte meses”, dijo a MDZ.
3. No en 6 meses, pero es posible
Orlidy Inoa, Investigadora Asociada del Instituto Caribeño para el Estado de Derecho, ICED República Dominicana. “Es posible. A mi entender a través de políticas de persecución penal estratégica, en las que intervienen tanto los agentes policiales, como los fiscales y la comunidad, pueden verse resultados tangibles en corto tiempo. En mi país en el marco del Plan de Seguridad Democrática, hemos implementado algunas políticas de este tipo, como el plan Barrios Seguros en algunos sectores populares de la capital, donde la presencia de policías comunitarios y un mayor acceso a los servicios han contribuido a la reducción de la percepción de inseguridad y a la reducción del delito (principalmente robos). Específicamente no podría hablar de un 30% en 6 meses, pero sí el porcentaje de reducción ha sido importante para el poco tiempo de ejecución del mismo”.
4. Un caso que sí, en Nueva Zelanda
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William Godnick, investigador de Internacional Alert y de la Universidad de Bradford (Gran Bretaña).
“He escuchado un caso de Auckland, Nueva Zelanda donde bajaron los robos de auto en un 30% en un período de seis meses de 2004 a través de las siguientes medidas:5. Los renombrados casos colombianos
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Andrés Villaveces, investigador principal de Epidemiología de la Universidad de Carolina del Norte
.“En Colombia hay más de una experiencia. La de Bogotá es una experiencia excelente que la llevó en un período de trece años de tener mas de 70 homicidios por cada 100 mil habitantes a 18 por cada 100 mil (la mitad de Washington DC para comparar). Hubo una serie de estrategias que se siguieron durante varios años (y aún siguen). En Medellín, que tenía tasas aún más elevadas, hubo igualmente una serie de estrategias similares y otras más aplicables al contexto local”.
Yenny Villalba, titular del Centro de Estudios Judiciales de Paraguay, respondió que “las experiencias más valiosas de reducción de delitos están en Bogotá (Colombia) y Sao Paulo (Brasil).
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Vicenc Fisas, director de la Escola de Cultura de Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona
, señaló a MDZ: “Que yo recuerde, sólo está el ejemplo de Medellín (Colombia), hace unos dos o tres años, en la época del alcalde Fajardo, y por decisión del paramilitar Don Berna. Los homicidios bajaron de forma espectacular, aunque los delitos de otra naturaleza, realmente no lo sé”.
6. Contra los eslóganes
Raúl Salinas, asesor de la Procuración Penitenciaria de la Nación y miembro de INECIP, reflexionó en torno a nuestra consulta: “La categoría ´delito´ engloba un conjunto de conductas sumamente heterogéneas que sólo tienen en común el hecho de estar descriptas por el legislador en las leyes penales. En cualquier política pública seria los diagnósticos, objetivos, plazos, recursos, planes e indicadores de éxito son importantes. Con relación a determinados delitos parecen viables las estrategias que tienen como objetivo a la reducción de delitos. La cuestión central pasa a ser el ´cómo hacerlo´. Esto, en ningún caso, es igual a reducir la cantidad de denuncias o el miedo a resultar víctima de un delito. Tampoco es posible alcanzar los objetivos a partir de la improvisación, los eslóganes autoritarios y las policías desgobernadas, violentas o corruptas”.
En esta línea también se enrolaron las respuestas de:
Luis Pedernera, director de IELSUR, Uruguay: “Los actos con la potencialidad de ser vistos como delictivos son como un recurso natural ilimitado. Hay muchos que sostienen como posición básica que hemos llegado a una situación social donde se crea una “sensación” de aumento del delito, y esta sensación tiene todo tipo de consecuencias sociales. Creo que antes de hablar de bajar el delito hay que trabajar en lo social con mucha fuerza”.

Martín Fernández, abogado, miembro de CLAVE, la Coalición Latinoamericana para la Prevención de la Violencia, quien adscribió a los postulados de Pedernera y Salinas y recomendó una lectura de Nils Christie. El libro se llama “Una sensata cantidad de delito”. Y señaló: “Prefiero recomendar que no todo conflicto social o de derechos debe ser elevado a la categoría de delito. Coincidimos con Nils Christie en cuanto a la naturaleza del delito: Dado que el delito no existe como entidad estable, el concepto de delito es fácilmente adaptable a cualquier tipo de propósito de control (…) Delito puede ser tantas cosas, y al mismo tiempo, ninguna. El desafío es entender su utilización dentro de varios sistemas, y a través de este entendimiento ser capaces de evaluar su uso y sus usuarios.
7. Mejor reír que llorar
Entre quienes respondieron la consulta nacional e internacional de MDZ, primó la duda ante lo extraño de la consulta y, luego, también el humor. Pongamos uno como ejemplo:
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Jesper Wiklund es sueco e investigador de la organización SWEFOR
(Swedish Fellowship of Reconciliation – Peace). Escribió como respuesta, desde la capital de Suecia: “No, no conozco ningún ejemplo donde el delito se haya reducido en 30% en solo 6 meses. Ni siquiera sé si es posible, más bien lo dudo. Bueno, la excepción serían los pueblitos de los bosques suecos donde hay 100 habitantes y que 30 de ellos se muden a Estocolmo. Ahí si habrá una reducción del delito. Pero no creo que resulte una política pública digna de ser promovida”.A modo de conclusión
Hemos escuchado nuevas voces. Han hablado con criterio y con la intención de aportar soluciones a nuestro problema. Se trata de personas que trabajan en diferentes partes del mundo y a diario producen diagnósticos y elaboran propuestas.
Pues bien, a esta altura, debe resultar claro que no se puede bajar el delito en un 30% en apenas seis meses. También debiera resultarnos claro que, por lo mismo y por tantas cuentas pendientes, esta promesa no tendría que ser el tema central que nos ocupe, sino más bien, el de construir una respuesta social sustentable frente a la problemática de la violencia cotidiana.