|
|
El hundimiento del ARA General Belgrano se produjo el domingo 2 de mayo de 1982, durante la Guerra de las Malvinas, a consecuencia del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror.
![]() |
El hundimiento del crucero fue clave en el conflicto bélico para determinar la victoria final británica, ya que le permitió a éstos desde entonces la completa superioridad naval del territorio.
El hecho causó la muerte de 323 marinos argentinos (prácticamente la mitad de bajas sufridas en el conflicto por el país sudamericano),[1] y una fuerte polémica al haberse producido el ataque fuera del área de exclusión establecida por el gobierno británico alrededor de las islas.
Es el único caso de un barco hundido en guerra por un submarino atómico.
Cronología de los hechos
A comienzos de marzo de 1982, la flota argentina apostada en Puerto Belgrano entró en estado de alerta debido al endurecimiento de las relaciones diplomáticas con el gobierno inglés por la soberanía reclamada por Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.[3] El comandante del ARA General Belgrano, Héctor Bonzo, resume así la primera notificación[4] que tuvo de parte del Estado Mayor sobre la acción bélica a emprender sobre Malvinas.
Como consecuencia, comenzó la preparación para que las unidades comprometidas en la acción pudieran zarpar con el objetivo de recuperar las islas.
El día 28 de marzo partió la flota de mar. Pero el Belgrano, dado que se encontraba en fase de reparaciones anuales, fue el único buque que tuvo que posponer su zarpado. Las labores de mantenimiento implicaban su estadía en puerto durante dos meses más. Se trataba de los siguientes aspectos:
Rectificación y nivelación de la artillería.
Puesta a punto de sistemas de control de tiro.
Ajuste de circuitos de la unidad de control de los misiles Sea Cat antiaéreos, de corto alcance.
Inspección y mantenimiento de las turbinas
Mantenimiento en calderas, electricidad, auxiliares y control de averías.
Actualización de la parte electrónica.
Tratamiento preservador del casco y la superestructura.
Finalmente, después de anular dos veces su salida, el día 16 de abril de 1982 el ARA General Belgrano partió bajo las órdenes del comandante Héctor Bonzo. Su dotación fue conformada por oficiales, sub-oficiales, cabos, marineros, conscriptos y 2 civiles que eran encargados de la cantina del buque y eran voluntarios en la misión.
Normalmente en tiempos de paz la tripulación del buque rondaba los 750-770 hombres, pero en este caso, se llegó a 1093 tripulantes.[6] El 100% de la dotación fue distribuida en tres horarios de guardias rotativas. De este modo, cada tripulante cumpliría 8 horas de guardia por día, mientras no se estuviera cubriendo combate. Esta modalidad mantenía al buque en permanente estado operativo y con posibilidad de inmediata respuesta en todos los sistemas y servicios del buque.
La misión original que se le estableció al buque fue:
Zarpada al teatro de operaciones (zona de conflicto) y estacionamiento en la Isla de los Estados, derrota costera[7] y tratar de velar intenciones.
Cumplir tareas relacionadas con la vigilancia de los accesos Sur al teatro de operaciones (TOAS), interceptar unidades del enemigo, de acuerdo con órdenes, y disuadir en el marco regional.
Evitar el contacto táctico con unidades del enemigo que portaran misiles superficie-superficie.
En caso necesario y de acuerdo con la situación proceder al reabastecimiento en la Base Naval Ushuaia.[8]
Después de permanecer unos días patrullando en la zona de Isla de los Estados, el 22 de abril a las 18:30, el Belgrano tomó el puerto de Ushuaia, para reabastecerse y cambiar un lote de munición. Este puerto se convirtió así en el último lugar argentino donde estuvo el crucero.
La mañana del 24 de abril, la embarcación abandonó el puerto. Cuatro días más tarde, el día 28, se reunió en el norte de Isla de los Estados con los destructores Piedra Buena, Bouchard y el petrolero de YPF Puerto Rosales, conformando así el Grupo de Tareas 79.3 (GT 79.3). Los destructores tenían la función de protegerlo, formar una cortina y tratar de ponerlo a salvo tanto de enemigos de superficie, como aéreo o submarino. El General Belgrano, como nave capitana del grupo se debía mantener en espera en la zona entre los meridianos de Isla de los Estados y el Banco Burdwood. Para la segunda fase se introduciría el concepto de la interceptación de unidades enemigas y/o neutralización, actuando en coordinación con otros grupos de tareas.
El día 29 de abril entre las 9:00 y las 16:00, completó de manera satisfactoria el reabastecimiento de 125 toneladas de combustible en maniobra de navegación (conocida como "operación LOGOS") por parte del petrolero Puerto Rosales.
La tarde del sábado 1 de mayo, minutos después de las 20:00, el crucero recibió nuevas órdenes. Eran urgentes y de claro carácter ofensivo. El GT 79.3 se convertiría en uno de los brazos de una maniobra de pinzas que se abalanzaría contra los británicos desde el sur, mientras que el GT 79.2, conformado por el portaaviones Veinticinco de Mayo, sería el otro brazo de la maniobra.
El GT 79.3 se ubicaría hacia al este y tendría como misión desgastar al enemigo utilizando los misiles MM-38 Exocet transportados por los dos destructores, ocho en total. En el caso del crucero, su función sería la de rematar con sus cañones a los buques británicos dañados, ya que el alcance y pegada de sus torres de 6 pulgadas lo convertían en una herramienta válida. Para entonces, las alternativas evaluadas por el comandante Bonzo y su plana mayor incluían la entrada a la denominada Zona de Exclusión Total (ZET), contacto táctico con los buques ingleses, rechazo de posibles ataques aéreos y soportar posibles ataques de submarinos nucleares en la zona de operaciones.
Las órdenes dadas a los buques del GT 79.3 indicaba la previsión de movimiento hacia las 05:30 del 2 de mayo, con un rumbo 335º que los acercaría a la Task Force británica transitando ya dentro de la ZET. Debido a problemas en el portaaviones por su baja velocidad y la escasez de viento suficiente en la zona, se obligó a retrasar el ataque.
El informe recibido por el GT 79.3 a la 1:00, dio a entender una posible cancelación de la operación, ya que la flota británica había cesado los ataques aéreos contra Puerto Argentino y Pradera de Ganso, además de iniciar el movimiento de los portaaviones que se alejaban de la Isla.
![]() |
A las 15:20 el Belgrano se dispuso rumbo 290º, ubicándose a 100 millas de la Isla de los Estados y a 35 de la ZET, de esta manera el GT 79.3 realizaba un giro por estribor con la proa hacia el este, manteniéndose así en el área de espera indicada.