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Los hechos ya se vislumbraban horas antes de que sucedieran. Un técnico del hospital Lagomaggiore había sido llamado para realizar una serie de análisis a los tres presos que se encontraban alojados en el Pabellón Judicial y los había encontrado algo exaltados, casi nerviosos. Incluso le llamó la atención el interrogatorio al que fue sometido por el detenido cuando le efectuaba los estudios.
Los tres estaban alojados en el pabellón judicial del Hospital Lagomaggiore por distintas razones. Juan Carlos Rosales López (50) había llegado hacía 20 días y se encontraba detenido, purgando una condena de 18 años de prisión en Boulogne Sur Mer por violación y lesiones, y solamente había cumplido 4. Tras haber recibido un balazo en uno de sus tobillos, había sido intervenido y se le había colocado una bota de yeso.
El segundo de los presos que se encontraba internado y que se fugó durante la madrugada es Alberto Bendele Echevarría (52), ex policía. Conocido como "El indio", este prófugo se encontraba procesado desde hace poco más de siete meses, por múltiples delitos y era reincidente. Según confirmó el propio ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, aguardaba en el pabellón desde hacía 20 días también para ser sometido a una compleja operación referida a un principio de gangrena en una pierna.
En tanto, Marcelo Fabián Espinosa (36) tenía la pena más leve y de los tres era el que llevaba menos tiempo en prisión. Había caído por robo simple y estaba procesado desde el 18 de abril. En el pabellón permanecía desde el sábado.
Con ellos, se encontraban tres guardiacárceles, a pesar de que tendría que haber sido el doble de acuerdo a lo que estipula la ley. Los tres que custodiaban que los presos no pudieran fugarse eran Nelson Haro Corvalán, de 28 años; Diego González, de 27 y Johnathan Arredondo, de 21.
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Sin embargo, lo que tendría que haber sido una noche tranquila dejó de serlo pasadas las 2.30 del miércoles. Rosales solicitó a los penitenciarios ir al baño. El pabellón es una verdadera trampa: son dos salas, separadas solamente por una reja. En una de las habitaciones permanecen los guardiacárceles, mientras que en la otra se quedan los presos. Sin embargo, los dos ambientes comparten un único baño, ubicado en un pasillo, del lado de la sala de los penitenciarios.
Cuando Haro (que se desempeñaba en el complejo de Almafuerte desde hacía 8 meses) se disponía a abrir la puerta de reja, Rosales (foto) aprovechó la ocasión para abalanzarse sobre él y solicitar que se abrieran las puertas para poder escapar. Sin embargo, Haro comenzó a forcejear con Rosales y fue en ese momento cuando el interno le efectuó un disparo con un arma calibre 38, que habría sido ingresada por los familiares la tarde anterior, burlando las requisas y los controles. El tiro ingresó en el pecho de Haro, en el área del corazón y le produjo la muerte inmediata.
No hay dudas de que el plan de fuga no había sido algo improvisado en el momento sino que ya estaba planificado. Horas antes del hecho, los presos habían recibido visitas y uno de ellos obtuvo, además, un arma calibre 38 con la que se disparó contra el agente penitenciario.
Aparentemente el arma habría sido ingresada por una mujer y, por razones que aún se investigan, los efectivos y efectivas que requisaron a los visitantes no la hallaron.
Además del deceso de Haro, durante el forcejeo los otros dos penitenciarios (González y Arredondo) terminaron golpeados y, tras recibir atención primaria en el Lagomaggiore, fueron derivados al Hospital Militar, donde ingresaron pasadas las 5.30. Allí permanecen internados fuera de peligro, ambos con múltiples traumatismos y, en el caso de González, con una herida cortante en el cuero cabelludo, abierta con un golpe efectuado con el arma.
Los tres presos emprendieron de inmediato su fuga por la parte trasera del hospital. Según el relato de algunos empleados del hospital, los delincuentes intentaron llevarse el auto del padre de uno de los pacientes, sin embargo no lo lograron por lo que emprendieron la fuga sin el rodado.
La "libertad" de los presos duró casi 13 horas, hasta que fueron descubiertos en el barrio San Martín y detenidos por la policía aproximadamente a las 15.
