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Esta tarde, unas 50 personas buscaron una genuina alternativa de desconectarse, descargarse del estrés y “pasar un buen rato” con una sana diversión: “Guerra de Almohadas”. Por segunda vez consecutiva, se realizó en nuestra provincia en el Parque Central.
Hoy, muchos terminaron su siesta de una forma diferente. Con almohada bajo el brazo, emprendieron camino al Parque Central para participar de la segunda edición de "Guerra de Almohadas". Con cuatro reglas básicas, se rigió este juego que, según Nicolás (18) -uno de sus participantes-, sirve para demostrar que “la almohada no es sólo para dormir”.
“La propuesta la copiamos de San Francisco (Estados Unidos), donde se hizo por primera vez. Después, lo organizaron en Buenos Aires y, ahora, Mendoza tiene su oportunidad”, explica Gerardo (18), precursor de la original forma de hacer catarsis en nuestra provincia, que se transmitió mediante la web y mensajes de texto.
Entre estudio y trabajo, “nos pareció divertido” –tal como expresa Paula- y hacer un alto “porque hay que descargarse”, según opina Antonella. Ambas, tomaron sus almohadas, acomodaron sus mochilas y fueron contra sus contrincantes a dar un par de golpes y recibir unos cuantos más.
Al mejor estilo de epopeya épica –pero sin ningún objetivo más que reírse- se posicionaron dos bandos. A la voz de “¡Ahora!”, salieron a enfrentarse y comenzó el despliegue de plumas y cuanto material sintético tuvieran en su interior las almohadas.
Bastaron cinco minutos para que el primer round hiciera olvidar del frío y dejara con hambre de gloria a los participantes de esta particular contienda. Organizados bajo diferentes estrategias bélicas, se fue gestando “la descarga emocional” de niños, adolescentes, jóvenes y algunos que, pisando los 30, se enteraron de la propuesta y quisieron probarla.
El espectáculo fue visto por otras tantas personas que no podían creer lo que estaban viendo. Los más curiosos sacaron su celular y comenzaron a tomar imágenes y videos de la gesta belicosa que estaba aconteciendo en el paseo capitalino.
El trofeo de guerra de cada participante fue volver con la almohada destrozada. Algunos sólo quedaron con la funda del elemento que induce al descanso. Sin embargo, todos conscientes sobre la suciedad que dejó el juego, comenzaron a juntar las plumas de las almohadas destrozadas que adornaban el pasto.
Una tarde distinta, con una animada propuesta para desenchufarse y hacer catarsis fue lo que ocurrió hoy en el Parque Central para los participantes de esta guerra. Solo bastó una almohada para robar –al menos, por una horita- diversión a la vida.
