Una joven de 15 años, que había sido violada por su padre, fue autorizada a interrumpir su embarazo de casi tres meses en un hospital público, por disposición del juez de instrucción de Rio negro, Pablo Iribarren.
El diario local
La Comuna da cuenta que los abusos a la adolescente se detectaron hace tiempo en una localidad vecina del Alto Valle. Según los dictámenes de especialistas que constan en el expediente, el embarazo “fue producto de un abuso sexual de su padre, y de no permitirle interrumpir el mismo, (la víctima) atentaría contra su vida o mataría a su padre. Se percibe que no existe proyecto de vida de la niña que pueda llevarse adelante si sigue reviviendo su historia de abuso, abandono y maltrato a través de la gestación y el alumbramiento”.
Con el aval de todos los funcionarios intervinientes y el consentimiento de la víctima, pese a la polémica que seguramente desatará su resolución (por razones religiosas y morales y también desde lo jurídico), el juez autorizó finalmente la interrupción del embarazo el martes de esta semana.