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No figura como parte del sueldo, pero muchas veces engrosa las cuentas de los legisladores nacionales. Los diputados y senadores reciben 20 pasajes de avión por mes para ir a trabajar. Pero si no los usan, pueden cambiarlos por plata, como si fuera un cheque. Cada uno de esos tramos equivale a 550 pesos que en algunos meses se transforma en un sobresueldo. Es que, por ejemplo, los legisladores reciben esos beneficios aún en períodos de receso y vacaciones.
La organización Directorio Legislativo realizó un pedido de información al Congreso para saber quiénes usan los pasajes y quienes los cobraron. Las situaciones son diversas, pero, por ejemplo, en épocas preelectorales la mayoría de los senadores pidió la totalidad del dinero.
Los tres senadores mendocinos tienen situaciones distintas. Según la lista publicada por Directorio Legislativo, la senadora Laura Montero fue quien más canjes pidió. El año pasado canjeó 131 pasajes por dinero (72050 pesos), sin tener en cuenta los dos últimos meses del año. El también radical Ernesto Sanz, canjeó 40 pasajes, justo la totalidad de boletos correspondientes a septiembre y octubre, plena época electoral.
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El caso de Adolfo Bermejo es distinto. El justicialista no pidió el cambio de ningún pasaje; es decir o usó todos o evitó pedir el dinero. En el 2010 Sanz pidió la plata de 30 pasajes, Montero de 120 y Bermejo de ninguno.
La revisión de lo que ganan los legisladores surgió luego del polémico aumento del 100 por ciento de las dietas que recibieron este año los legisladores, llevando su sueldo a 35 mil pesos sin contar viáticos y pasajes.
Quienes conocen el sistema político en el Congreso aseguran que las oficinas funcionan como pequeñas "agencias de turismo". Es que los pasajes son usados, además de por los asesores y empleados de los legisladores, por punteros, amigos, familiares y allegados. "Hasta hacen cola para pedir pasajes"; aseguran.