Policías y manifestantes se enfrentaron en las calles de Atenas al iniciarse hoy una huelga general de 48 horas contra las medidas fondomonetaristas exigidas por la Unión Europea para evitar una cesación de pagos de Grecia y millonarias pérdidas a los grandes bancos de la región.
La policía antidisturbios intentó contener a los miles de personas que se volcaron al centro de la ciudad para llegar hasta el parlamento y recibió un verdadera lluvia de cócteles molotov y piedras.
Las primeras informaciones no dieron cuenta de detenciones ni víctimas, pero se teme que la violencia vaya en aumento durante el paro de 48 horas decretado por los sindicatos en contra de la austeridad y las medidas de ajuste.
Paralelamente, la policía demandó a la fiscalía general una orden de arresto inmediata contra los representantes de la "troika" de acreedores internacionales, integrada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE), según informó la agencia DPA.
"Están poniendo peligro la democracia griega y la supervivencia de su pueblo" con las medidas fondomonetaristas, informó la policía en una carta publicada por la prensa griega y enviada a los representantes del Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE).
La presidencia del sindicato de la policía POESY acusó concretamente a los integrantes de la "troika" de intentar violar la soberanía nacional, así como de robar al pueblo griego sus bienes.
En las calles de la capital, antes de que se produjeran los choces, pudo verse a militantes distribuyendo panfletos titulados "Wanted" (buscado) en los que se ofrece una recompensa de un euro al que detenga a algún integrante de la "troika".
Mientras tanto, los mercados financieros reflejaban el conflicto. El euro y las acciones cayeron hoy, después de que la UE y el FMI dejaron claro que los nuevos recortes de gastos y salarios acordados por el gobienro griego no eran suficientes para reestructurar el pago de la deuda.
La UE y el FMI tienen en su mano un plan de rescate por 130.000 millones de euros que sólamente lo van a liberar si Grecia se ajusta más los cinturones para pagar a los grandes tenedores de su deuda, la banca francesa y alemana.
"En resumen, no habrá desembolsos sin implementación" de los nuevos recortes, aseguró el jueves el presidente de los ministros de Finanzas de la zona euro, Jean-Claude Juncker.
El jueves pasado, el gobierno hizo la última concesión: aceptó reducir en un 22% los salarios mínimos, cifra que se eleva al 32% para los trabajadores menores de 25 años.
Sin embargo, pese a los esfuerzos del gobierno griego por complacer a los acreedores, las condiciones impuestas por estos para refinanciar la deuda son difíciles de implementar debido a que son consideradas excesivas por un amplio sector de la población.
Los griegos, que desde hace cinco años vienen soportando una severa recesión, están cada vez más descontentos con las medidas de ajuste que profundizan las penurias en un país donde una de cada cinco personas está desempleada.
"No a los despidos, no a los recortes salariales, no a los recortes de pensiones", decían los parlantes instalados en la plaza Syntagma de Atenas, frente al parlamento.
La huelga prácticamente paralizó el país al suspenderse todo tipo de transporte. Además, millones de empleados, maestros y profesionales dejaron de asistir a sus lugares de trabajo en acatamiento a la medida de fuerza.
"Las medidas incluidas en el nuevo memorando (de la UE y el FMI) y que fueron acordada con el Gobierno son una lápida para la sociedad griega", dijo en un comunicado el sindicato de empleados públicos ADEDY. "Es momento de que el pueblo se pronuncie", agregó.
Los sindicatos más importantes -ADEDY y GSEE, del sector privado- controlan a unos dos millones de trabajadores, casi la mitad de la fuerza laboral griega, e hicieron reiterados paros desde que se acordaron las primeras medidas de austeridad para que los organismos internacionales liberaran en 2010 el primer rescate.
En esta oportunidad, los sindicatos convocaron a concentrarse en el parlamento, mientras los ministros griegos celebran una urgente reunión de gabinete.
Los políticos griegos, en su inmensa mayoría sumisos a los dictados del FMI y la UE, ahora se han mostrado renuentes a hacer los nuevos recortes exigidos por los organismos internacionales debido a la cercanía de las elecciones, que probablemente se celebrarían en abril.
Fuente: Télam.