En una entrevista realizada por el diario Cronista, el último galardonado Nobel argentino, Adolfo Pérez Esquivel, dio su punto de vista con respecto a la escala que vivió estas últimas semanas el conflicto argentino-británico en el Atlántico Sur.
“Dentro de unos días se va a poder leer mi carta a David Cameron. (A Cameron) le digo que me asombra su sentido del humor al señalar que nuestro país tiene intenciones colonialistas. Lógicamente, a 30 años de la guerra, hay una fuerte tensión y no hay posibilidad de acuerdo porque el gobierno británico se niega a sentarse en una mesa de diálogo con la Argentina”. Agrega que ahora que el príncipe William está tan cerca, que cruce para reunirse con la Presidenta para ejercitarse, no para la muerte, sino para la vida. Hay que buscar caminos de acuerdo”.
Pérez Esquivel ve una de las salidas en el apoyo regional: “El Gobierno argentino ha trabajado bien el apoyo latinoamericano. Hay que ir fortaleciendo esas instancias regionales. En el mundo están ocurriendo cambios. Los tiempos históricos están acelerados. Tenemos que tratar de recuperar el equilibrio. América latina, en este momento, intenta fortalecer sus instancias regionales, en pensamiento, en economía y en integración”. Incluso, desliza una crítica con respecto al actual esquema global: Venimos trabajando sobre la democratización de la ONU. Cinco potencias la manejan y tienen derecho a veto. Entre ellas, Gran Bretaña. Cuando la ONU se constituye, la conformaban 57 estados. Hoy son 193 pero con la misma estructura de 1945”.
En otro tramo de la entrevista, Pérez Esquivel da su punto de vista sobre la sociedad argentina y la democracia. Cuando le preguntan que aprendió nuestra sociedad y qué le falta, el Nobel responde: “la democracia, de la cual mucho se habla pero poco se practica, no se regala. Son espacios a construir. Esto es lo que tenemos que aprender. Hemos avanzado en la recuperación de las instituciones porque sin responsabilidad de éstas no hay democracia. No se trata de poner el voto en una urna y decir que vivimos en democracia, si no en el ejercicio de las instituciones; tanto de los poderes políticos como de los organismos sociales”.
Remarca que nos falta comprensión: “a nosotros nos falta ese impulso de comenzar a comprender las necesidades de todos. Estamos muy marcados por el individualismo. Hay dos cosas para compartir: el pan, que alimenta el cuerpo y el espíritu, y la libertad. Sin libertad, no tenemos capacidad de amar”.
Referido a las políticas actuales en Derechos Humanos, Pérez Esquivel reconoce: “se avanzó en lo que fue la época de la dictadura pero no en las cuestiones actuales. Cuando vemos que les quitan las tierras a los campesinos, los indígenas, los persiguen, los maltratan, eso tiene que ver con las políticas provinciales”.
En referencia a las provincias, opina que en realidad “son feudos. Pero el Gobierno Nacional, como son sus aliados, no los toca. Entonces, es un círculo vicioso. Hay denuncias sobre violaciones a los DD.HH. en la Argentina y uno se pregunta por qué. ¿Qué pasa en las provincias? ¿Qué pasa en las cárceles? Hubo algunos avances pero los cambios no se van a dar de golpe”. Agrega que Después de la reforma de 1994, la Constitución dice que las provincias son las dueñas de los recursos. Los gobiernos provinciales están haciendo grandes negocios. Hemos propuesto al Gobierno reformar la ley de minería”.
Es entonces donde opina sobre uno de los temas más trascendentes en el país: la minería. “Para sacar el oro se necesitan millones de litros de agua. El agua queda contaminada con cianuro y mercurio y va a las napas. La contaminación es irreversible”. Sin embargo, estos es extensivo al desmonte: “lamentablemente, la destrucción y el desmonte de los bosques están haciendo perder una gran biodiversidad. Es un saqueo sin piedad. Tenemos que recuperar el equilibrio con la madre naturaleza, con la madre tierra”.
La economía le ganó a la política argentina, es la afirmación del Nobel de la Paz quén lamenta este resultado porque “es una economía que tiene patas cortas. Porque si una economía no es integradora, no tiene un desarrollo adecuado, puede generar muchos problemas. Por eso, la Presidenta ha comenzado con la política de ajuste. Hay una economía que es real, que es la producción del mercado y el consumo, y una virtual, vinculada a la especulación financiera y que no tiene que ver con la vida de los pueblos”.
Por último, cuando la periodista le pregunta si le escribirá una nueva carta a la Presidenta, Adolfo Pérez Esquivel responde que sí: “tendría ganas de escribirle un poco sobre varios temas de nuestro país y de América Latina. Hay cosas que son positivas y ahí vamos a apoyar. Pero también hay cuestiones que deben ser manejadas con más criterio y cuidado. Es importante que tenga personalidad. Pero los personalismos, que son algo muy distinto, nunca son buenos”.
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