9 de Febrero de 2012 |07:00
Cómo son y cómo viven los osos polares
A propósito del delicado estado de salud de Pelusa, la osa polar del zoológico mendocino, quisimos saber más del hábitat de estos grandes animales. Su período de vida en libertad no supera los 30 años y necesitan mucha energía para poder desplazar su gran tamaño.

Los osos polares viven en lugares donde hace mucho frío, alrededor de la región  Ártica. La única excepción son aquellos que viven en cautiverio en zoológicos. En este caso, han podido adaptarse a ambientes más cálidos.

Su tiempo de longevidad es de 25 a 30 años en libertad, mientras que puede llegar a los 35 años en cautiverio.


Sin embargo, la osa polar Debby, de un zoológico de Canadá, falleció en el 2008 a los 42 años.

Su principal fuente de alimento son varias especies de focas; también come aves, peces,  huevos y pequeños mamíferos; durante el verano come algunas plantas.

Pasan la mayor parte de su vida en el agua. Son animales pesados que necesitan una gran cantidad de energía para poder caminar. Los machos adultos pesan de 400 a 600 kilogramos, algunos llegan hasta 800 kilogramos; las hembras, que son más pequeñas, pesan de 150 a 300 kilogramos.

El cuerpo de un oso polar es bastante único. Alcanzan un tamaño de 1,3 a 1,9 metros, aunque pueden llegar a medir cerca de 2,5 metros. Por ejemplo se sabe que tienen niveles tóxicos de vitamina A en el hígado, aunque esto no parece afectarlos negativamente.

Su población actual se estima en alrededor de 25.000 como máximo. Su estado de amenaza, desde 2008, es vulnerable.

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Pelusa lucha por seguir viviendo

Guido Loza, médico veterinario y director del Zoológico de Mendoza, habló con MDZ  sobre el estado de salud de la osa polar Pelusa, según la última revisión hecha a las 9 de hoy “presenta una pequeña aumento de recepción a los estímulos, con movimientos mesurados. Además mantiene el patrón respiratorio anterior. Tiene debilidad general en el cuerpo pero mantiene la postura. Sigue igual que ayer, con estado reservado, estable y delicado”, afirmó el profesional.

Agregó que “por la edad está inestable”. También se encuentra inapetente, si bien se han probado alternativas para estimularle el hambre, Pelusa se encuentra confinada en su propio dormitorio.

La osa  tiene cerca de 37 años, nació en Alemania y llegó a Mendoza en 1980. La mayor parte de su vida en el Zoo local la pasó en un pequeño recinto, donde está acompañada desde 1993 con su compañero actual, Arturo, de 22 años.

Informe: Nicolás Munilla Korzeniowski

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