"15% de los jugadores tuvieron que entrenarse solos (separados del resto del equipo); 11,7% fueron víctimas de violencia (en 33% de los casos provocada por su club); 10,2% de los jugadores fueron víctimas de intimidación y acoso", dijo el informe, disponible en su totalidad en la página fifpro.org
"Como media esto significa que en cada equipo que sale al campo hay al menos un jugador que ha sido víctima de algún tipo de violencia física o mental", asegura el sindicato.
El estudio, llevado a cabo entre octubre y noviembre de 2011, analiza la situación en 12 países (Bulgaria, Croacia, República Checa, Grecia, Hungría, Kazajistán, Montenegro, Polonia, Rusia, Serbia, Eslovenia y Ucrania).
Según la FIFpro, los jugadores acosados o maltratados se convierten luego en un blanco vulnerable para la corrupción.