La Oficina Regional para América del Sur de Naciones Unidas expresó hoy su preocupación por la "reciente ola de muertes y violencia en las cárceles" argentinas y de la región.
Amerigo Incalcaterra, representante regional para América del Sur de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), manifestó su alarma ante la "violencia en las cárceles de América del Sur, que en los últimos días ha cobrado la vida de al menos tres prisioneros en Uruguay, dos en Argentina, dos en Venezuela y uno en Chile".
"Estos hechos reflejan un patrón alarmante de violencia carcelaria en la región, que es una consecuencia directa de, entre otras cosas, las condiciones precarias de detención, incluyendo el hacinamiento crónico, la falta de acceso a los servicios básicos tales como espacio suficiente, agua potable, alimentos, atención médica, y la falta de estándares básicos de saneamiento e higiene", señaló Incalcaterra.
Según subrayó en un comunicado remitido a Noticias Argentinas, "estas condiciones se ven agravadas por las demoras judiciales y el recurso excesivo a la prisión preventiva".
El referente de la ONU recordó que los estados "tienen la obligación de garantizar que las condiciones de detención son compatibles con la prohibición de la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes".
"Toda persona privada de su libertad tiene derecho a ser tratada con humanidad y con respeto a la dignidad inherente de la persona humana, como se reconoce en instrumentos internacionales de derechos humanos", enfatizó en un comunicado.
La Oficina Regional de la ONU nombró los últimos dos casos de presos muertos denunciados en argentina.
El primero ocurrió el 27 de enero pasado cuando un interno murió después de ser apuñalado por otro preso en la cárcel de Capayán, en la provincia de Catamarca.
El otro caso tuvo lugar el 29 de enero último, cuando un preso de 25 años murió después de recibir 30 golpes en la cabeza supuestamente por guardias de la Unidad 46 del Complejo de San Martín del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
Ese episodio fue denunciado días atrás por la Comisión Provincial de la Memoria, que también destacó que "las autoridades de la Unidad pretendieron instalar una versión inverosímil para encubrir el homicidio", que explicó que la muerte se había producido por golpes en la cabeza que el interno se provocó él mismo.