Tras el cierre de la séptima cumbre entre ambos, Nicolás Sarkozy indicó que las relaciones de amistad que hacen posible el eje París-Berlín posibilitaron que Europa y el euro no hayan caído en el abismo.
El mandatario señaló además que su Gobierno se orientará hacia las reformas alemanas. "Nos tenemos confianza mutua, hablamos como amigos y como aliados entre nosotros", dijo. "No somos envidiosos. Queremos emular a Alemania", añadió.
También se mostró orgulloso que, en vista de los conflictos históricos del pasado, presidentes franceses y jefes de gobierno alemanes cooperen entre ellos más allá de su color político.
Angela Merkel, por su parte, debió defender su controvertido apoyo a Sarkozy en las elecciones presidenciales de abril, que enfrenta resistencias dentro de su coalición de gobierno.
La canciller, del conservador CDU, señaló que en Europa era común que partidos amigos se apoyen en las campañas electorales. Es así como Sarkozy se presentó en 2009 en Berlín antes de las elecciones europeas y al Bundestag, mientras que el candidato socialista de Francia, François Hollande, participó en diciembre de una asamblea partidaria de los socialdemócratas alemanes del SPD.
Además de los jefes de Estado, participaron del encuentro los ministros de Finanzas, Defensa, Exterior y otros, en el marco de un consejo que discutió sobre la cooperación en distintos aspectos.
Los titulares de las carteras de Economía Wolfgang Schäuble y Francois Baroin también presentaron una hoja de ruta para alinear los sistemas impositivos de los dos países para 2013. .
Más tarde, en una entrevista televisiva conjunta para los canales ZDF y France 2 reiteraron la necesidad de un mayor acercamiento entre los dos países. "Francia sola no puede tener éxito, pero Alemania sola tampoco puede tener éxito", dijo Sarkozy.
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