La nueva jornada del juicio que se lleva adelante contra Garzón por investigar los crímenes del franquismo, estuvo signada como las anteriores por desgarradores testimonios que no hicieron más que confirmar las atrocidades cometidas durante la guerra civil española.
A pesar de haber recuperado los restos de su abuelo, Antonio Alcega Lázaro, uno de los 81 fusilados el 2 de septiembre de 1936 en la localidad aragonesa de Magallón, Olga dijo que acudió a la justicia porque quiere saber "quién y por qué" lo asesinaron.
"A la familia le quitaron todo, mi abuela murió sin ser viuda ni mi padre huérfano. No tengo afán de venganza, pero sí un padre que ahora ya no está y al que he visto sufrir día a día, porque quedó marcado", añadió la testigo, con la voz cortada por la emoción.
Olga señaló también que durante años "hubo mucho miedo, pero ahora nos lo estamos quitando". "Hemos oído hablar de leyes y también de derechos humanos y delitos de lesa humanidad, y esos delitos nunca prescriben", recordó.
"Esta personas no pasaron por la cárcel, estaban en su casa, se los llevaron y los hicieron desaparecer", argumentó ante el tribunal al reclamar justicia para las víctimas del franquismo.
Rafael Espino Navarro, presidente la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera y nieto y familiar de siete desaparecidos, explicó por su parte que tras las primera exhumaciones ni siquiera les permitieron extraer una partida de defunción.
"No estaba permitido que se inscribiera la muerte de una persona desaparecida durante la guerra civil", dijo Espino Navarro.
Fuente: Télam.