Nunca hemos sido amigos con Jorge Lanata, pero siempre respeté su trabajo como periodista e incluso como escritor y tuve siempre la sensación de que él también respeta mi labor. Hemos conversado sólo un par de veces, cuando dirigía Página/12 y yo era columnista, y siempre en un tono respetuoso y muy cordial. Nada ha cambiado de mi parte, al respecto, y lo aclaro de entrada porque a propósito de sus
consideraciones en el diario Perfil, me siento en el deber de decirle que me parece que está muy equivocado.