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La Ciudad de Mendoza mostró hoy sus mejores postales en blanco y negro. Del siglo pasado, por lo menos. Resultó entretenido para quienes “cafeteaban” o tomaban helados desde las esquinas en Belgrano y Emilio Civit.
Mientras un cambión arrojaba toneladas de piedra levantando polvo, una retroexcavadora trabajaba subiendo y bajando del asfalto. Y ante la más completa ausencia de barreras, vallados, seguridad, inspectores de la municipalidad o policías, un obrero de los que allí estaba se las ingenió para ir conduciendo el impaciente tránsito de la mañana, sin que hubiese accidentes. Un milagro. Una postal del pasado, condimentada por la vetusta “bañera” naranja que paseaba a los turistas con destino al parque.