Tonada. Dice el Diccionario que es el acento con el cual se identifican pueblos o regiones.
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¿Y qué es la tonada? También dice el diccionario que es uno de los principales géneros musicales de la región cuyana. No se baila, contrariamente a sus hermanas musicales geográficas (gato y cueca) y se la interpreta acompañada de guitarra o guitarrón.
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Pero..¿qué es la tonada? Es un himno. Así, sencillamente, un Himno, que se lo canta sin ceremonias en cada oportunidad. O se la eleva a un altar, que cada año, se entroniza a la vera del Rio Tunuyán, en la bella tierra del Valle de Uco.
Dicen los que saben que la tonada reconoce orígenes en tierras hispanas, y que toma forma propia en tierras mendocinas. Enlazando a su poesía el cogollo, con el que “vive el que la canta, pero también el que la escucha”. (Un imposible me mata, por un imposible muero; es imposible soñar el imposible que quiero)
Y qué es el cogollo? La dedicatoria que le dedica el intérprete a un amigo, a una mujer, a todos los oyentes. Modificando un verso en forma improvisada y sin perder la rima….allí está el “ida y vuelta”, que el homenajeado deberá “pagar” (siempre con un vaso con vino)
Y volvemos….¿qué es la tonada?
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Allá por el año 1972 (se están cumpliendo 40 años) se realiza el “Primer festival Cuyano de la Tonada, Vendimia y del Canto Nacional”. El marco de aquella primera celebración fue imponente: el inmortal monumento que se ubica en el Manzano Histórico, a apenas 40 kilómetros de la ciudad de Tunuyán y cuyo fondo es la majestuosa acuarela de la Cordillera.
Difirió la fecha, porque se concretó en el mes de noviembre, y la memoria registra primeras figuras como Los Chalchaleros, Los Quilla Huasi, Hernán Figueroa Reyes, Daniel Toro, Los Cantores de Cuyo y Chacho Santa Cruz.
En 1973, fueron tres jornadas donde se vivió lo más representativo de la tradición y del folclore cuyano, donde se proclamaron nuevos valores del canto popular y se premió la mejor tonada, resultando ganadora en ese entonces el tema “Ándale tonada” de Jorge Viñas que interpretó Hernán Figueroa Reyes.
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Guitarreros y cantores nativos, artistas e invitados, concursantes, se reunieron alrededor de una peña de alegría y unión, y como broche final de ese festival se procedió a la elección de la reina departamental de la vendimia de 1973, que luego resultó electa reina nacional, María Noemí Sebastianelli.
Recuerdan algunos antiguos vecinos memoriosos que el hecho de que esa reunión se realizara al pie del monumento “Retorno a la Patria” que relaciona ese predio con la presencia augusta del General San Martín, tenía que influir sobre los ánimos de una comunidad con raíces comunes.
El saldo en el aspecto turístico no fue menos contundente, todos los espacios disponibles de la zonas se cubrieron, muchos de ellos desde días anteriores, la multitud de personas que se acercaron a este escenario provenían de todos los rincones del país y hasta de países vecinos.
Durante años, el mismo se realizó en el Manzano Histórico pero luego se buscó en la ciudad departamental un lugar para permitir el acceso masivo de todos los vecinos del departamento que no pudieran movilizarse hasta el Manzano Histórico.
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(ingreso al predio del Festival - vista del patio de comidas)
En 1988, ni siquiera los más optimistas pensaron que este festival se convertiría con el paso de los años en uno de los de mayor convocatoria del país. Ese año, durante la Intendencia de Jorge Silvano, se convierte por resolución de la Secretaría de Turismo de la Nación, el Festival Nacional de la Tonada.
La búsqueda de un adecuado terreno se orientó en distintos sectores, pero fue un incipiente basural sobre el río Tunuyán el lugar elegido y donde hoy se levanta orgulloso el anfiteatro municipal.
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Año tras año, los duendes de la tonada vuelven en febrero a poblar de música este rincón de la Costanera donde el río Tunuyán con sus aguas besa la orilla mezclada de matas, cortaderas y sauces.
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Y en ese andar de cadenciosa tonada, de festiva chacarera y cómplice gato, el escenario mayor, el “altar” de la tonada toma cada año, un nuevo impulso. Orgánicamente, sus organizadores evocan en esta edición la trigésima puesta del Festival de la Tonada, embajador musical del valle de Uco, que dio comienzo el miércoles, en la nueva propuesta: una noche más, vendimiadora y fiestera.
Este miércoles, a modo de carta de presentación, la tonada se hizo canto vendimiador, llevando al escenario Nicolás Battaglia, un pedazo de la historia mendocina, en danza y colorido. Fue su personaje central el General San Martín, que como un mensajero de la Historia grande de la Nación, viene a pedirle a sus hijos “conservar identidades, labores y esfuerzos, pero por sobre todo, la convicción de no abandonar el camino viñatero de Mendoza”.Isis Aruani y Josefina Perales Martínez son las bellas representantes de la vendimia tunuyanina y las que, de alguna forma, están indicando caminos hacia el corazón de la tonada.
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(el escenario, al momento de la presentación del grupo "Los Tekis", de Jujuy)
Al escenario mayor, acunado por los rumores del Tunuyán, llegan las voces de las tonadas cuyanas. Las nuevas, frescas, y las otras, las que ya han caminado muchos escenarios y noches festivaleras.
![]() La diablada puneña, como marco de "Los Tekis" |
Y desde la Rosa de los Vientos del territorio nacional, llegan otras voces, otras formas, otros colores para el canto de la tierra.. Algunos, que hoy reciben el admirado aplauso del gran público. Otros, que están desgranando las notas de un ancho camino por el gusto de ese público. Que, como en el Festival, no duda en bailar, en aplaudir, en cantar a viva voz.
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Pero antes del gran escenario, en ese generoso predio abrazado por el Tunuyán, los patios de comidas y los incontables stands donde las artesanías manifiestan el culto al detalle. Trabajos encomiables, exquisitos, variadísimos. Algunos, locales; otros, llegados desde distancias, porque “la Tonada los convoca”.
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Lo que ud imagine, en esos espacios iluminados, para elegir o resignarse en el intento, en ese mareo de no saber con qué quedarse.
Y a la hora de elegir, porque todos somos de buen paladar, el aroma de los chivitos a la llama, de las parrilladas a las brasas, de los “chori”, pizzas y paellas, todos con el vino mendocino o la cerveza que conocemos….. El campo municipal del anfiteatro necesita de varias horas para recorrerse, en el ánimo de disfrutar todo, intensa, profundamente.
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El escenario, para las salteñas voces de "Los Nocheros", broche de la noche tonadera
Desde las luces que estallan en el cielo transparente, Tunuyán lo abraza. Allí, en el escenario mayor, la tonada. Convocante, enamorada, dedicada. Trayendo para compartir, generosa, las voces de la Puna, de los valles salteños, de las rojizas tierras correntinas; de la cordobesía humorista. Recuperando desde las décadas anteriores a los hijos mendocinos que la interpretaron y a quien añoraba. Y subiendo, para el aplauso, a nuevos valores.
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Tunuyán es tonada. Es fiesta, generosa, bien mendocina. Aquí en Mendoza, apenas a un par de horas de camino, el escenario y un cogollo lo esperan.
A todos los presentes va la tonada
con todo lo cuyano que hay en mi alma,
cuando el aire se les vuelva hecho canción alguna vez,
no se olviden que yo un día les canté.
Andale tonada y ándale,
bésala con mi canción.
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