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En el 2011 Argentina creció menos, genero menos empleo y complicó sus cuentas fiscales
En el discurso que dio la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la tarde del primero de febrero, resaltó varias cuestiones, dentro de las cuales nos interesa analizar las siguientes:
• Recaudación récord de recursos públicos
• Incremento de los recursos de la ANSES (Aportes y Contribuciones Patronales)
• Incremento de las jubilaciones y pensiones (17,6%)
• Crecimiento de la economía (9%) y del empleo registrado, debido a la política de fomento del consumo interno y la sustitución de importaciones
Sin embargo, lo que no se dice dentro de esta verdad “relativa” es que según las estadísticas oficiales del análisis de las cuentas publicas, surgen otras verdades que deberá sincerar el gobierno si quiere atacar el corazón de los problemas económicos que se avecinan.
Si bien los ingresos crecieron, lo hicieron en menor proporción que durante el 2010, sobre todo los tributarios (IVA, Ganancias, Cheque, Internos, Combustibles, etc.) 37,3% en el 2010 vs. 28% en el 2011, lo que estaría indicando una desaceleración de la economía, ya que la tasa de inflación ha sido más o menos la misma. La recaudación de estos impuestos están muy atados a la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) Nominal que a su vez depende del comportamiento del PBI real y de la evolución de los precios implícitos, variable proxi de la inflación. Todos sabemos que la tasa de inflación de 2011 fue bastante similar a la de 2010 (ya sea que se mida oficial o extraoficialmente), por tanto, si el crecimiento de la recaudación fue menor es porque estamos creciendo menos.
La seguridad social recaudó un poquito más que el año 2010, pero con aumentos salariales significativamente superiores, lo que también indica que no se está creando empleo registrado. Las Contribuciones a la Seguridad Social (parte de los recursos de la ANSES) crecieron al 32,4% en 2011, casi un punto y medio porcentual por encima del año anterior. Ahora bien, esta recaudación depende del comportamiento de los salarios y del nivel de empleo registrado. Si durante 2011 los salarios registrados crecieron 5 puntos porcentuales por encima de 2010, la conclusión es que el empleo registrado se encontraría, en el mejor de los casos, “planchado”.
Lo que no dice el gobierno es que los gastos corrientes (remuneraciones, jubilaciones y pensiones, subsidios, etc.) crecieron a un ritmo del 36,5%, unos 12,5 puntos porcentuales por arriba de los recursos corrientes y a un ritmo superior al que lo hicieron en el 2010 y que los gastos de capital (todo lo que tiene que ver con infraestructura económica y social) crecieron al 17,2%, casi 10 puntos porcentuales por debajo del ritmo observado en 2010.
Por lo que las cuentas fiscales arrojaron un superávit primario menor de más de 20 mil millones de pesos al del año 2010 y un déficit financiero de 30 mil millones de pesos cuando el año pasado tuvo un pequeño superávit.
Resultado de la Administración Nacional, 2008/2011
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En definitiva, el escenario para el 2012 es de menor crecimiento, menor capacidad de la economía de generar puestos de trabajo, y mayor asfixia fiscal que no permitirá sostener el gasto público al ritmo que le marcó al gobierno la agenda electoral.
Por lo tanto ante un contexto más desfavorable (contracción de la economía, mala cosecha, etc.) el gobierno debe dejar el autismo y el discurso empalagador de resultados alentadores, porque la realidad económica enfrenta dificultades que requiere de medidas claras respecto a los problemas que se enfrentan: inflación con deterioro del salario real, caída del empleo, pobreza, bajos niveles relativos de inversión, deterioro de la competitividad del sector productivo, problemas energéticos que frenan la expansión de la economía con tarifas subsidiadas, cuentas fiscales asfixiadas con menor grado de libertad y provincias endeudadas, por solo enumerar algunos.