El diluvio de vetos de Mauricio Macri inundó a cada sector político de la ciudad. La vicejefa María Eugenia Vidal volvió a tener que remar sola la defensa de los 106 vetos, mientras continúan los rumores de chubascos internos en el macrismo. Bajo el paraguas de Cristina Fernández de Kirchner, quien aludió al jefe de Gobierno como un “vetador serial”, el vicepresidente Amado Boudou virtió sus críticas: “Tenemos al Capitán Veto y no se dice nada”. Para el diputado radical Ricardo Gil Lavedra, el veto a la regulación de la publicidad oficial fue la gota que colmó el vaso: “No revela demasiado espíritu republicano”, advirtió. “Le falta el respeto a la Legislatura”, tronó, por su parte, el socialista Roy Cortina.
Para Macri, fue como escuchar llover.
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