Sin lugar a dudas esta es una fecha especial para nuestra ciudad. La primera jornada del campeonato argentino se disputará en nuestro amado Río Atuel. Por este motivo investigamos y te traemos algunos conocimientos sobre este deporte que cada vez es más popular. Enterate de que se trata
El río Atuel se puede navegar durante todo el año. Desde abril hasta septiembre, su caudal es descendiente, mientras que de noviembre a marzo goza de su máximo esplendor. El Atuel presenta un nivel de dificultad II a III (en una escala de I a VI, siendo I el más fácil y VI de carácter innavegable). Estas condiciones hacen que el rafting que se desarrolla en el sector sea apto para todo público.
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Que es el Rafting ?
El rafting es uno de los deportes aventura más populares hoy en día y su práctica no exige una gran preparación. Este deporte de equipo consiste en recorrer los ríos de aguas bravas en una balsa neumática dirigida por un guía que normalmente va en la parte trasera. Los demás participantes a bordo se sitúan en los laterales desde los cuales ayudan al guía a dirigir la balsa remando y orientando su peso de manera coordinada para recorrer los rápidos.
Las balsas, o raft en inglés, son embarcaciones inflables especialmente diseñadas para navegar en estos ríos caudalosos y rápidos. Su tamaño varía entre 3,5 y 5,5 mts y generalmente cuentan con un piso auto-evacuante que deja salir el agua, dado que de otro modo la balsa se volvería muy pesada y habría que estar sacando agua constantemente. Para propulsar la balsa se utilizan remos cortos en estilo “paddle” y un remo largo, llamados también “oars” o remo central, usado por el guía.
En cualquier río, fácil o difícil , cada tripulante va equipado con un casco que cumple la función de proteger la cabeza contra las rocas del lecho del curso de agua y un chaleco que debe ajustarse al cuerpo de forma cómoda y segura para que no se suelte.
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Seguridad. Algunas cuestiones a tener en cuenta
Algunas precauciones antes de subir a la balsa. Todos los guías dan una charla de seguridad en la que enseñan las precauciones a tener en cuenta antes de entrar al río. Son pocas pero importantes: lo fundamental es que todos los tripulantes de la balsa sepan nadar. En caso de caída en un rápido hay que alejarse de la balsa y dejarse llevar por la corriente boca arriba, en posición horizontal o semi-sentado y con los pies hacia delante, hasta llegar a un remanso.
Después, todo es cuestión de esperar a que el resto del equipo acuda en rescate. Si la caída ocurre en un tramo tranquilo del río, es más sencillo agarrarse de la guirnalda (soga que rodea el raft) para volver a subir lo antes posible. En la charla de seguridad también se enseñan los comandos, las órdenes que dará el guía en el río para dirigir los golpes, maniobras y movimientos de la tripulación.
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Rafting, un poco de Historia
El origen del descenso de ríos de montaña data de fines del siglo XIX, se desarrolló a partir de los navegantes de rápidos que bajaban por las pendientes de agua en pequeños botes y balsas. Estas habilidades, que eran necesarias para los exploradores, cazadores y pescadores, más tarde se convirtieron en una forma de recreación muy popular en varias regiones de Europa y de los Estados Unidos.
EL primer relato registrado sobre una experiencia de rafting data del año 1869 cuando un americano, John Wesley Powell organizó una expedición a bordo de botes con remo central en el Gran Cañón del Río Colorado de Estados Unidos. Otros relatos, menos conocidos pero no por eso menos verdaderos, son los que cuentan de estos viajes por los ríos del Oeste Americano para contrabandear bebidas alcohólicas en la época de la Ley Seca. Los botes eran de madera, sin flexibilidad y los remadores no utilizaban la técnica de remar de costado para lograr mayor fuerza y menos esfuerzo.
Con el correr del tiempo fueron haciéndose varios cambios que fueron definiendo las técnicas utilizadas hoy en día. Otro americano, Nathaniel Galloway invirtió la posición del remador, que paso a conducir el bote de frente utilizando un remo central. Los botes se empezaron a construir con el fondo chato en vez de cóncavo, a los fines de facilitar el control tanto como para avanzar como para frenar ante la presencia de piedras, olas o canales en el río. Todavía el agua que entraba en el bote era sacada con vertedores o baldes.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos quedó con un gran remanente de armamento y artefactos de guerra entre los que se encontraban las balsas de doble proa. Dos jóvenes americanos decidieron comprar al ejército dos de aquellas balsas para realizar descensos por los ríos del Gran Cañón del Colorado. El éxito fue inmediato y la difusión de la práctica del rafting no tardó en producirse.
Los botes de goma se popularizaron y evolucionaron rápidamente y el rafting tomó impulso comercial principalmente en Estados Unidos aunque las competencias internacionales que surgieron desde 1950 fueron principalmente dominadas por los europeos.
Recién en la década del ’80 se comenzaron a desarrollar las balsas con sistema auto-evacuante que se usan en la actualidad, que consiste en dejar salir el agua que entra por medio de agujeros en los laterales del fondo de la balsa.
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