E l lunes los que saben del tema ciruelas, suponemos, se encontraron en la Cámara de Comercio con el Ministro Luis Álvarez y el Intendente Felix y mantuvieron una reunión por este delicado tema.
Los bajos precios y la magra producción que se espera este año fueron los temas candentes de la mesa y algún industrial deslizó que deberán recurrir a la importación para cumplir con sus compromisos externos.
Nosotros nos preguntamos ¿y los productores?
Los industriales, este año van a pagar la ciruela en Chile a 1 dólar. ¿Y el año pasado la pagaron 0,60 centavos? ¿Les van a pagar a los productores la diferencia con el año pasado?
Preguntas sin respuesta.
Ahora se dan cuenta que va a haber poca ciruela, ahora se dan cuenta que los productores abandonaron la finca, ahora se dan cuenta de la mancha roja y de las altas temperaturas, etc. La realidad es que los que verdaderamente trabajan la tierra, se hartaron.
Para ellos no hay igualdad, justicia social, planes, subsidios, créditos ni nada que se le parezca, ni hablar que en los últimos años vieron como algunos "iluminados", Fondo de la Transformación mediante o no, se transformaron en mega-empresarios cirueleros, (algunos monotributistas con más de 10 propiedades) y otros empresarios cirueleros se transformaron en mini-comerciantes del turismo, despachando con su esposa, hijos y nietos medio kilo de ciruela seca y un frasco de pickles hecho en San Martin para que se lleve algún turista del Gran Buenos Aires y ellos puedan pasar el día.
El Señor Ministro puso su mejor buena voluntad y sobre todo, puso la cara, como el Intendente. Pero la medida que aquí hay que tomar tiene que llegar al hueso.
El Ministro Álvarez propuso convocar a una reunión amplia donde el Estado actúe como articulador y garante. Si, leyó bien, garante de los acuerdos que se rubriquen.
Va a tener que ser grande la mesa porque el Sur es grande y más grande aún la cantidad de productores que quieren levantar la mano para decirle al Gobierno y a los empresarios lo que piensan.
Mientras tanto pueda armarse esa mesa... Chile, allá vamos, pagamos lo que nos pidan.