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por Muriel del Barco
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"Este es un espacio verde que te deja estupefacto. Los turistas quedamos encantados y no se si todos los mendocinos se dan cuenta del pulmón natural maravilloso que tienen para la ciudad en este lugar", comenta Salvador, un turista español que pasea por la provincia.
“En esta época salimos siempre a caminar, pero esperamos que baje el sol porque antes es imposible”, aseguraron tres amigas que por lo general realizan extensos circuitos.
El lago, el rosedal y el frente del club Regatas son algunos de los lugares que por las mañanas o en los atardeceres se encuentran repletos de mendocinos con ganas moverse un poco. “¿Sabés que pasa? Esta onda se contagia. Hay amigos que te empiezan a contar lo bien que se sienten dedicándole una horita diaria a la caminata y te hacen ponerte las pilas", dice Fabiana, una ama de casa que pasa las 50 primaveras.
"Hay que decir otra verdad: todos sabemos que va mucha gente, y se ha transformado casi en un evento social. A los mendocinos nos encanta ver quién está y hacernos ver. Además, el hecho de pasar y ver la gente haciendo actividad física…¡te copa! ¿o no?” reflexionó una joven que salió a pasear a su perro.
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Las chicas le ponen todo el ritmo al calorcito mendocino. |