La Presidenta tomó de manera negativa el último desafío de Moyano, cuando, el jueves pasado, dijo que el contacto con la jefa del Estado "no está roto, sino suspendido por parte de ella". Incluso el gremialista no descartó la convocatoria a un paro general si "las condiciones se van creando". El Gobierno lo tomó como otra provocación.
La estrategia oficial hacia el líder camionero es ahora infringirle el aislamiento más absoluto dentro del movimiento obrero. Presume que los sectores independientes del sindicalismo terminarán por abandonar a Moyano, a quien no quieren.
Leer más en
La Nación.