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La tercera voz que fuimos a buscar es la del abogado del Partido Comunista chileno, Eduardo Contreras, que fue quien llevó la querella a la Justicia tras conocer la versión del posible asesinato de Pablo Neruda directamente de boca de Manuel Araya, el entonces chofer del poeta.
La exhumación de los restos de Neruda es el próximo objetivo del abogado, quien está convencido de que el Nobel chileno no murió a causa del cáncer de próstata, sino que fue envenenado, o que al menos su deceso fue inducido en la Clínica Santa María.
- Como responsable del Partido Comunista, presentó la causa junto a Manuel Araya.
- Así es, y me acompañaron el secretario general del partido y otros dirigentes comunistas. Eso fue en mayo de este año. Ahí presentamos la querella, la exhumación la acabamos de presentar la semana pasada.
- Araya dice que, en su momento, habló con el Partido Comunista, pero que no le dieron trascendencia a la versión del asesinato.
- En ese entonces yo estaba en el exilio. De todas maneras, no estoy muy seguro de que eso haya sido así, pero no importa, mira, yo te cuento lo firme, yo me enteré por una revista de una entrevista a Araya, entonces llamé al partido y me dijeron que, bueno, era interesante, aparentemente el actual director del partido no tenía idea de esto, y me encargaron a mí que me reuniera con Araya para confirmar su veracidad, y la verdad es que, cotejados los datos con lo hechos que conocíamos y con personas que tenían más antecedentes, fueron exactos, o sea, Araya efectivamente fue chofer, además, fue guardaespaldas de Neruda y en esa época era militante del Partido Comunista. Todo encaja bien. Segundo, cuando empezamos a enterarnos de lo que había pasado y presentamos la querella y empezamos a investigar, nos dimos cuenta de cosas sorprendentes que nadie había visto por una razón muy simple: en los pueblos se crean mitos, se crean imágenes, y parecía muy normal que si Neruda tenía cáncer de próstata, se hubiera muerto de cáncer, pero resulta que al ir a ver a la Biblioteca Nacional, los periódicos que la dictadura autorizaba en la época, que eran El Mercurio y La Tercera, nos dimos cuenta de que los dos decían que Pablo Neruda murió de un paro cardíaco provocado por un shock que, a su vez, fue causado por una inyección que se le puso para calmar los dolores, y eso es absolutamente distinto a lo que dice el certificado de defunción. O sea que tú puedes decir hoy con plena propiedad que el certificado de defunción de la Clínica Santa María es falso. Neruda no murió como consecuencia del cáncer prostático ni sufría de lo que se llama caquexia, que es un estado terminal producto del cáncer y en el que tú eres un vegetal que no piensa, no habla, no camina, y Neruda pensaba, hablaba, caminaba pocas horas antes de morir.

- Ahí hay un cruce de versiones importante y muy relevante para la causa, porque el certificado de defunción dice que era por la metástasis del cáncer.
- Pero en los diarios se publica que era por una inyección, lo que nos hizo saltar lo siguiente: no estaba tan perdido Araya cuando cuenta que él viaja de vuelta a Santiago cuando Neruda lo había mandado junto a Matilde a buscar las últimas cosas para el viaje del día siguiente a México. Cuando regresa, Neruda le dice: “Estando dormido, me inyectaron veneno, me estoy muriendo”. Araya lo siente afiebrado, lo ve rojo, con manchas, y Neruda le empieza a hablar de la inyección, y resulta que a esa inyección, de la que nadie creía al principio, la confirma nada menos que El Mercurio, entonces, tú te das cuenta de que hay razones como para empezar a pensar ¡ay, caramba, Araya puede tener razón! Luego, te digo, se pide a la Santa María la ficha de Neruda, y la clínica responde que por el paso del tiempo ya no hay ficha clínica. ¡Perdón! Primero, todas las clínicas están obligadas a guardar las fichas; segundo, Neruda no era Juan Pérez, era uno de los dos premios Nobel que tiene este país y era una personalidad internacional, y tercero, él iba a ser recibido en México con honores de jefe de Estado. En México era un hombre muy querido, tan querido, que a su casa de Santiago la llama La
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Portada de El Mercurio del septiembre del 73 |
- Estuve con Fernando Sáez y me dijo que no se oponen a que se investigue, pero que no van a hablar hasta que no haya una decisión judicial.
- Ellos argumentan cosas como que el Partido Comunista lo hace para tener connotación en los medios, cosa que es bastante ridícula. Si es por eso, entonces Camila Vallejo tampoco podría haber sido dirigente estudiantil, tendría que pedir perdón. La constante nuestra es la permanente búsqueda de la verdad en los crímenes de la dictadura. Si esto resulta ser que no es un crimen, qué bien, porque no se trata de buscar culpables donde no los hay, se trata de establecer verdades, pero lo que nos resulta inaceptable es que haya gente que se oponga a la investigación, porque Sáez te puede haber dicho eso, pero cuando nosotros pedimos la exhumación, la misma Fundación Neruda públicamente dijo que pedir la exhumación es profanar la memoria de Neruda, y yo contesté que profanar la memoria de Neruda es oponerse a la investigación.
La palabra de Eduardo Contreras cierra la búsqueda en Chile de una verdad que ya está pidiendo pista.
En Mendoza encontraremos algunos detalles más como para que las cosas vayan tomando color y para que cada quien comience a decidir por cuál de las versiones tiende a inclinarse.
Alejandro Frias
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Expediente Neruda: fuimos a Chile y hablamos con todos los involucrados en la causa que conmociona al mundo literario y político: el posible asesinato de Pablo Neruda. |