7 de Marzo de 2008 |16:00
La Virgen de la Carrodilla: la eterna peregrina
MDZ/ Archivo
 
La devoción por la Virgen de la Carrodilla comenzó en Mendoza en 1811.
 
Cuenta la tradición que en el año 1250 en un camino de Estadilla un pueblito enclavado en las montañas de la provincia de Huesca en Aragón, España, hizo su primera aparición la Virgen María, con el niño Dios en sus brazos y un grano de uva en su mano izquierda, frente a dos carboneros que regresaban con sus carrocillas repletas de leños. Te explicamos cómo y cuando llegó a Mendoza.
Cuenta la tradición que en el año 1250 en un camino de Estadilla un pueblito enclavado e las montañas de la provincia de Huesca en Aragón, España, hizo su primera aparición la Virgen María, con el niño Dios en sus brazos y un grano de uva en su mano izquierda, frente a dos carboneros que regresaban con sus carrocillas repletas de leños.

La fe creció y el lugar se convirtió en sagrado por el que los habitantes del lugar la declararon Patrona de la Carrocilla.

En 1765 nació Antonio Solanilla y fue bautizado en ese santuario consagrado a Nuestra Señora de la Carrocilla. De niño, Solanilla vino a tierras americanas y en 1811 resolvió afincarse en Mendoza. Entre sus pertenencias traía una imagen de la Virgen que entronizó en una capilla construida junto a su casona, en el camino a Luján de Cuyo.

Cuentan que una tarde próxima a la vendimia, espesos nubarrones amenazaban la cosecha, es aquí donde la familia Solanilla invoca la protección de la Virgen, una vez terminada esta invocación las nubes comenzaron a disiparse lentamente, salvándose la cosecha. Esto se hizo popular y no sólo la Familia Solanilla sino que los vecinos acudían al lugar a rogar por la buena cosecha.

Con el tiempo, la pequeña capilla fue quedando chica para albergar a tantos fieles, y en 1840 se construyó una más grande, la que en 1978 fue declarada Monumento Histórico Nacional.

En 1938 las autoridades eclesiásticas reconocieron esta nueva advocación de la Virgen María, siendo declarada Patrona de los Viñedos el 12 de febrero de 1938 por el entonces obispo de Mendoza, José Aníbal Verdaguer.

La imagen fue realizada a fines del siglo XVIII en Estadilla, España. Es de madera de roble, con el rostro, manos y el Niño Jesús revestidos en cera de abeja. Su cabello castaño es natural.

La corona que lleva fue realizada por el artista alemán Bernardo Kletechme y está confeccionada con donaciones realizadas por el pueblo. Son hojas de vid, pámpanos y racimos de uvas adornados con piedras preciosas, dos brillantes en el centro y en la Cruz, dos grandes topacios en los costados y 22 más engarzados alrededor de la corona y el escudo de Mendoza, que está ubicado en la parte superior. No obstante para los actos y procesiones se la reemplaza por una réplica más sencilla.

En el 2006, la virgen que llegó de Aragón, volvió a salir en busca de sus fieles para bendecir los frutos de un año de esfuerzo. Así, Nuestra Señora Peregrina de la Carrodilla partió desde Tupungato, luego de permanecer en custodia durante un año en la Parroquia Nuestra Señora del Socorro, con destino a los departamentos del Valle Central (Zona Este), para culminar su periplo en el predio Dueño del Sol, de Junín, para presidir la Bendición de los Frutos.

Luego de permanecer un año el Junín, la Virgen de la Carrodilla inició su peregrinaje hacia los distintos departamentos de la provincia como Maipú, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras y Capital para culminar en Lavalle en el distrito de Costa de Araujo para la realización de la Bendición de los Frutos 2008. La ceremonia del golpe de reja se llevó a cabo el 2 de marzo en el predio ubicado en calle Colón esquina Libertad (Costa de Araujo, Lavalle). Al finalizar, la imagen se trasladó a la Parroquia Departamental para quedar en custodia hasta la próxima edición.
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