Lo dicho: el Aconcagua es una fenomenal fuente de recursos para Mendoza. Si bien la temporada es corta, desde principios de diciembre hasta mediados de marzo, unas siete mil personas de todos los continentes ingresan al Parque Provincial y, al irse, dejan una muy importante cantidad de dólares en concepto de traslados, hoteles, restoranes, comercios varios, compra de equipos generales y específicos, contrataciones de empresas de servicios y pago de ingresos al Parque, entre otras cosas.
Ahora bien, todos los años, en los meses previos, surgen las polémicas respecto de los requisitos que la Dirección de Recursos Naturales Renovables, en pimer término, y también la Municipalidad de Las Heras y la Secretaría de Turismo, exigen, por otro.
Por eso, hablaremos con algunos guías: ellos son Marcelo Acosta, Lucas Dauria , César Quiroz, Paula Celso y Lito Sánchez, este último una verdadera leyenda del andinismo. Todos pertenecen, o bien a la Escuela de Guías de Alta Montaña y Trekking “Valentín Ugarte”, o a la Asociación de Guías y algunos también son guías independientes. Sus dudas, en nota aparte, serán respondidas por Daniel Gómez, director de Recursos Naturales.
“Nos pasa todos los años. Resulta que había una resolución, la 10/95, que abundaba en requisitos e incluso obligaba a los guías y empresas a intervenciones cruzadas de municipios y provincia. Se acordó reemplazarla por la 1278/10, que elimina requisitos como el tema del seguro de los rescates, el certificado de aptitud psicofísica y las ingerencia municipal en el área provincial Parque Aconcagua. Sin embargo, Recursos Natureales vuelve a pedir esos requisitos y sigue metiéndose la comuna de Las Heras”, denuncian los guías.
Así, aseguran que les piden un seguro de responsabilidad civil por muerte e incapacidad y para rescates. A la vez, es un hecho que la provincia le cobra a los ingresantes un alto costo por ingreso, parte del cual supone el rescate si hay problemas, incluso el uso de helicóptero en emergencias y también la intervención de la patrulla de rescate.
“Sin embargo, no hay en el mercado un seguro de estas características, porque no hay empresas que quieran tomar tal riesgo. Hay sí, un seguro comprensivo, que es para turistas y uno del Banco Nación que excluye la responsabilidad civil profesional del guía. O sea: nos piden un imposible”, ilustran.
Dice Paula Celso: “Piden que asumamos una responsabilidad que el seguro no asume. Y se supone que han aumentado, y mucho, el ingreso al parque porque quieren cubrir los gastos a modo de seguro”. Y completa César Quiroz: “Nosotros hemos propuesto instancias mediadoras, por ejemplo, que se hagan pagos y habilitaciones por cinco años y que sirvan para todas las áreas protegidas, no sólo Aconcagua”.
Además, hay criterios distintos, impulsados por algunas comunas. En Malargüe, por ejemplo, no pueden guiar quienes no sean malargüinos. “Nosotros buscamos que haya conciliación, pero ni siquiera encontramos un criterio”, dicen los guías.
Marcelo Acosta va más allá: “Además, nos encontramos con que Daniel Gómez, el titular de Recursos Naturales, nunca ha ido a las reuniones previstas y tampoco lo ha hecho el asesor legal del organismo provincial”.
Para estos trabajadores de altura, los riesgos que se corren son que, ante tanta requisitoria, se restrinjan las posibilidades de trabajo, que se concentraría, tal como está ocurriendo en tres o cuatro empresas, con el riesgo de que aparezcan conductan oligopólicas. De hecho, hay guías que observan, y lo refieren, actitudes lobbystas en el parque. Al mismo tiempo, nos explican, en Aconcagua se sigue trabajando en negro (“algunos guías llevan más de diez años en negro”). No hay prácticamente relación de dependencia e incluso los guías contratados no saben cuándo comienza y cuándo finaliza la tarea de la temporada
“Y cuando tenés algún problema, cuando muere un cliente, te dejan como free lance… Si hay algún drama, la responsabilidad recae sobre el guía y la empresa no responde. También se da el caso de que algunos guías se lesionan trabajando y se pierden toda la temporada sin recibir ninguna compensación”, refieren.
Demos paso ahora a las considerciones del gran Lito Sánchez, guía por más de treinta años en el Aconcagua y otros cerros del mundo: “Este de los guías es un problema de siempre. Parece que no queremos entender que el Aconcagua es una fuente de riquezas, también para los guías, a quienes buscan limitar. Los funcionarios tienen que tomar nota de todas las cosas que estamos diciendo”.
“Nosotros, en definitiva, buscamos se respete nuestro derecho a reclamar y nuestro derecho a trabajar como corresponde en el Aconcagua”, sigue Lito.
“Acá tenemos una temporada corta, pero llena de burocracia. Al mismo tiempo, vienen los guías extranjeros y, con la excusa de que traen dinero, se los deja actuar de cualquier manera, no cumplen con ningún trámite y ni siquiera se registran como guías, y después somos nosotros los que tenemos que rescatar a sus clientes, arriesgando nuestras vidas”, cierra Sánchez.
Es verdad y suele ocurrir muy a menudo: las expediciones extranjeras bajan del cerro, dejando a algunos de sus integrantes perdidos o lesionados. Entonces, son los mendocinos quienes –como en el célebre caso de Campanini– ponen en juego el pellejo y para rescatar a gente en problemas.
“Finalmente, acá lo que conviene es hacerse el tonto: ingresar como si fueras un simple cliente y así no respondés judicialmente”, sintetizan los guías.
Marcelo Acosta va más allá: “Esos casos de rescates después no se siguen investigando. En Aconcagua, hay muchos guías no titulados y también hay muchos truchos e ignorantes. Y es la gente de Mendoza la que, en el cerro, se pone en peligro para arreglar los problemas de allá arriba”.
Y completa: “Encima, nos hacen firmar un deslinde de responsabilidad. Es un documento donde dice que el Estado se deslinda, pero no existe tal concepto en Argentina. La responsabilidad del Estado está siempre. A la par, te cobran por un seguro. ¿En qué quedamos?”
“Nosotros presentamos un diagnóstico de temporada con distintas propuestas e hicimos una presentación, pero ni Daniel Gómez ni el asesor letrado de Recuros Naturales, Sergio Guillot, respondieron nuestra invitación. La idea nuestra es que las cosas sean razonables y claras para todos”, concluye Paula Celso.