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“…En busca de un sueño
desatan ciclones
En busca de un sueño
cuántas ilusiones…”
Esta estrofa fue escrita por el cantautor Silvio Rodríguez, y bien la podríamos asimilar con la situación de este joven mendocino que expresa sus emociones y busca su destino a través de la música con una amplia mezcla de variedades musicales.
Matías Torres, conocido en Mendoza por haber sido parte del grupo Abenader, hoy se hace llamar Maluko y regresó a nuestro país luego de estar dos años en Republica Dominicana para grabar su nuevo proyecto llamado "Corre la Voz" en los estudios de Ion en Buenos Aires.
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Como buen curioso, Mati tocó las consolas en el estudio de grabación. |
Actualmente, ya está de regreso en la isla para presentar sus 12 sencillos temas que son composición de Matías, pero que también incluirá un tema en inglés de esas canciones malucas de las que el hace en vivo en sus presentaciones.
Además de hablar de su vida con MDZ, Matías envió un video para que los mendocinos puedan observar como se vivió la paso del huracán Irene por Republica Dominicana que dejó como saldo tres muertos y 37 mil evacuados.
-¿Qué haces en República Dominicana sería la pregunta ideal para empezar, no?
-Soy músico, cantante, compositor e intérprete, toco mis canciones por toda la isla desde hace más de dos años.
-¿Por qué te fuiste de Mendoza?
-Fue un poco casualidad y consecuencia, mi padre vive en Santo Domingo y decidí visitarlo. Cuando llegue me tomaron una audición en un bar de Punta Cana llamado Photobar e inmediatamente me alojaron con una buena propuesta no solo laboral sino artística.
-¿Qué extrañas de Mendoza?
-Extraño muchísimas cosas hasta mi almohada. Soy muy apegado a todo, pero la respuesta es obvia se echa de menos, la familia los sobrinos que crecen y uno no los ve, los amigos, pesos pesados en el respaldo de las personas, la montaña a la cual adoro, las tortitas, la provincia y hasta los rumores de pueblo.
Lo que no extraño es la falta de apoyo a la cultura para los propios músicos que cada vez son más y mejores, en Mendoza hay muchas trabas y falta de motivación.
-¿Cuáles fueron tus primeros pasos en Republica Dominicana?
-Empecé a trabajar para la cadena Hard Rock Café y hoteles de forma permanente para dichas empresas y luego surgió que un productor dominicano sea el encargado de patricionar todo el proyecto. Ya sea hospedajes, shows, transportes, logística. Así que priorice mis inquietudes para desarrollar mi proyecto en un lugar que lo expandía de forma rápida.
-Hace muy poco volviste a tu tierra natal para que los mendocinos te vuelvan a escuchar. ¿Cómo es volver a Mendoza con los bares llenos?
-Mendoza siempre tiene algo para mí, debe ser porque me crié en ella y viví los mejores momentos de mi vida. Recibo durante todo el año mensajes y agradecimientos de gente que se identifica con mi proyecto y mi forma de pensar, lo cual esta reflejado en mi música. En mis visitas trato de tocar aunque sea para amigos y en mi pasada visita me reencontré con la primera formación de Abenader e hicimos un show y explotó de gente.
-¿Qué mensaje le darías ha aquellos mendocinos que quieren ir detrás de sus proyectos pero tienen miedo?
-La música es como cualquier carrera, cada uno tiene sus inquietudes y búsquedas. Un aspirante a ingeniería sueña con viajar a Francia y hacer su doctorado, un futbolista con jugar en Italia. O sea, en este mundo hay de todo y la oportunidad esta para todos. Depende de las búsquedas internas de lo que uno quiera hacer de su vida. Como mendocinos tenemos un plus que es tener una ciudad increíble para tener familia y envejecer tranquilo.
De su pasado a su presente: la fuga de un cerebro mendocino con sangre caribeña
La carrera musical de Matías comenzó como percusionista flamenco bajo el mando de Gabriela Magni. Por consecuencia terminó siendo parte del grupo mendocino Simpecao.
"Simpecao me nutrió a corta edad, de todo lo que tenía que saber respecto al mundo de la música, viajes, montajes, sonido, responsabilidad, enfoque, absolutamente todo para desarrollar de forma seria las cosas", comentó el maluko mendocino.
Después de aquella etapa que la recuerda dulcemente, ingresó al mundo de la composición. En ella comenzó luego de sentir la necesidad de expresarse y plasmarla en una canción e inició un largo viaje con el grupo Abenader.