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Empezó con perfil bajísimo. Fue la solución para el complicado ajedrez político del PJ mendocino. La última pieza del “Jenga” que permitió conformar a todos un poco, y cerrar las listas del peronismo sin que la sangre de verdad llegase al río. Era el último de los candidatos “in péctore” del gobernador Celso Jaque y terminó siendo el primero. Y renunció hace poco para dedicarse a la campaña.
¿Qué piensa este abogado de 44 años, sobre qué se debe hacer en Mendoza?
Francisco “Paco” Pérez, “clase 67” en la jerga liceísta, habla de compromisos, de ejes estratégicos, de cuáles son las políticas de Estado que Mendoza reclama “a gritos”, y se entusiasma hablando de la innovación, de mirar hacia el mundo, de torcer el pesado Titanic provincial.
Se nota el esfuerzo del candidato para escuchar, anotar, y decir; más allá de sus propias -y estudiadas- ideas, basadas en un modelo agroindustrial de país y de provincia.
En pareja desde hace 11 años, tiene dos hijos pequeños, y se dedica “full time” a la política. Dos veces estuvo a punto de casarse con su mujer. En la primera oportunidad no pudo a causa de una desgracia familiar. En la segunda planeó un “casamiento sorpresa”, pero la sorpresa se la dio una apendicitis repentina. Ahora está embarcado en esto de intentar ser gobernador, aunque le llama “mole de cemento” a la Casa de Gobierno. Un claro contrapunto con el gobierno ágil, joven y comprometido que se imagina en caso de llegar al poder.
Curiosa mezcla la de Paco Pérez. Se refleja tanto en Cristina, como en Bordón o Lafalla, algo así como el agua y el aceite del peronismo. Sus ideas parecen más desarrollistas que populistas clásicas, pero está con el “proyecto nacional y popular” a morir. Formó parte de la gestión de Jaque y tiene que defenderla, pero se diferencia de a poco.
En una charla que duró casi una mañana, tratamos de desentrañar lo esencial de su pensamiento sobre los temas centrales de Mendoza.
-¿Cuándo empezó su militancia?
-En 1985 ingresé a la facultad. Empecé a militar a los 20 años con el 'polaco' Armando Surballe, Marcelo Paz, Nacho Ortigala, y varios otros… Dentro de la JUP. Recuperamos el centro de estudiantes de Derecho y después, la Federación Universitaria. Más tarde empezamos a militar con el ‘Pilo’ Bordón, y en lo territorial, en San Martín. En el ‘91 me fui a Santa Fe, y empecé a militar en la JUP y con Reutemann y Jorge Obeid. En la facultad de Derecho, el dominio de la Franja Morada era casi absoluto…
-Y del MNR…
-Sí… pero ellos estaban más en otras facultades… Milité en el peronismo de Santa Fe, después trabajé con los constituyentes de 1994, con el bordonismo. Estaban Chango Díaz, del menemismo, y Edgardo Díaz Araujo, Carlos La Rosa, Pablo Márquez, María Luján Olsina… armamos el bordonismo en Santa Fe… nos fue muy bien… en el ’97 me recibí, vine a San Martín… me incorporé con Pablo Márquez en el Registro Único de Salud, después en Ganadería, y ya militaba en el justicialismo mendocino.
-Pareciera que el último peronista en generar una utopía verdaderamente mendocina fue José Octavio Bordón, al punto que multiplicó al menos dos gobernadores más. Lo de Jaque, el ADN de su administración, es muy diferente. ¿Cómo se hace para atraer a los mendocinos, partiendo desde esos modelos tan distintos?
-Apelando a la misma fuerza de los mendocinos. Para los habitantes de esta provincia, nada es imposible en la medida en que haya una esperanza, un sueño, una utopía. Pero deben ser realidades palpables. Si planteamos grandes asuntos estratégicos inalcanzables, la gente no nos va a creer. Pero esta provincia tiene recursos naturales y humanos enormes, que permiten integrar. La idea es rodearse de gente capaz, con visión, y estar en contacto permanente en lo cotidiano. Ejes estratégicos hay varios… El dique Los Blancos, un proyecto que era de Agua y energía hace 30 años y que nosotros recuperamos, el libre tránsito en la frontera con Chile. Esto es fundamental, teniendo en cuenta lo que se viene en materia de mercado con Asia… el tren de baja altura en el marco del corredor bioceánico. No hay ninguna alternativa técnica a ese proyecto. Podés hacer el paso Pehuenches, Las Leñas, Aguas Negras, pero el principal corredor es éste. Y el 17 % de la carga es por vía terrestre y el otro 83 % por barco. Es decir, una carga que hoy podría tardar 48 días, por el tren llegaría a Chile en 72 horas. Sabemos que nada de esto se hace en uno o dos años, pero tenemos la visión de que puede cambiar Mendoza.
-¿Qué más tiene en mente?
-Esta es la única provincia que aún tiene cuencas hídricas para seguir haciendo represas. Ya hemos presentado proyectos. En el Río Mendoza se pueden hacer seis represas hacia arriba... Los Blancos en el Río Tunuyán… y varias más…
-Convengamos en que la época de las grandes represas pasó y es una forma muy antigua de generar energía…
-Sí, pero da potencia. Podés tardar 60 meses en construir Los Blancos. Pero regulás un río, aportás potencia de generación eléctrica que hace falta, unos 500 Megavatios, e irrigás 16.000 hectáreas de tierra para producir. Aportás también a El Carrizal, que se está muriendo. Le das otra vida…
-¿Pero en qué nuevas fuentes de riqueza para Mendoza está pensando? Las producciones actuales están acotadas por la inflación y suba de costos internos, y el tipo de cambio alto… y es una "torta" que no cambia...
-Hay alternativas… Podés plantear que la devolución del IVA sea a 30 ó 60 días en lugar de seis meses, ayudas regionales para las asimetrías… lo que hay que hacer es industrializar los commodities de producción primaria, agregarles valor, ir hacia la producción industrial. Y colocarlos en Asia, especialmente en China. Pero hay otro problema coyuntural del que nadie habla. En Mendoza hay unos seis mil, aproximadamente porque nadie sabe bien cuántos son, productores vitivinícolas de menos de cinco hectáreas. No tienen una entidad que los agrupe, no tienen precio, no tienen malla antigranizo, no tienen acceso al crédito, y no fueron objeto de ninguna reconversión. Su producto termina en el mosto o en el blanco sulfitado. Si le agregás esposa, hijos y un empleado si es que tiene, estás hablando de 30.000 personas… En el caso de San Rafael, ese esquema es del 75 %. Los tenés que capacitar, diversificar, organizarlos, habrá que estudiar la demanda que hay y orientarlos hacia ese lugar.
-¿Y los polos tecnológicos?
-Hay más oportunidades para explorar. Lo que viene es la ciencia, la tecnología y la comunicación. Pero en Mendoza, la licenciatura en sistemas ya es una carrera dura, no hay vocación, y se cerraron dos de las seis que había en la Universidad Maza y en la Universidad de Congreso, cuando tenemos capacidad y chances enormes de hacer cosas, y de enfrentar en esto a nuestro principal competidor que es la India. En la informática vos tenés que tener una relación permanente con tu cliente. Con Europa o EUU nosotros tenemos cuatro o cinco horas de diferencia. La India, 12. Es decir que cuando ellos trabajan, en EEUU duermen. Además, están afectados por cuestiones culturales y religiosas que les impiden trabajar en determinados días y horarios. En Mendoza hay una empresa muy fuerte, Belatrix, que fabrica Software. Tienen 160 ingenieros y otros 80 en Donghai, China. Vinieron los hindúes a comprarlos, y ellos no vendieron. Ahora los hindúes vienen a capacitarse acá. Eso es valor agregado puro, recurso humano. Es lo que hay que potenciar. Y tiene tecnología de punta.
-Sí, está muy bien… pero acá hay chicos que llegan a los últimos años del Polimodal y no pueden leer de corrido los subtítulos de las películas…
-Está claro. El sistema se está deteriorando y la clave es recuperarlo. Hay que discutir además la educación universitaria. Tenemos varias facultades de medicina. ¿Pero qué médicos queremos? Nuestro sistema de salud está en rojo, en terapia intensiva, por muchos motivos. Creo que esta provincia, así como no ha tenido realmente una política fiscal, tributaria, en los últimos 25 años, tampoco la ha tenido en salud. Digo, una política de salud en serio. La última vez que se discutió fue con la descentralización en la época del Pilo. No se discutió más, ni se hicieron nuevos hospitales. Además hay más de 200 centros de salud y 23 ó 24 hospitales, y no están interconectados. No hay un sistema informático que los vincule.
Textual 1: "Los empresarios se quejan de la inflación, pero usan gas, combustibles y transporte subsidiados".
-¿Cómo se arregla?
-Con el seguro de salud. En el sistema hay tres fuentes grandes de ingresos: los planes nacionales, el presupuesto nacional, y obras sociales y personas de otras provincias que se atienen en el sistema de salud pública. Si ejecutamos esto al 75 %, podés pagarles al 40 % de mendocinos que no tienen cobertura social, una obra social de calidad. Ese seguro debe pagarles la cápita a los hospitales, bajo parámetros de eficiencia, científicos… mediciones internacionales. Por ejemplo, le digo a un hospital “bajame el índice de las infecciones tales o cuales”, y si ellos lo consiguen, se paga. Los indicadores existen. Lo que no tiene el sistema de salud, el ministerio de Salud, es un “tablero de comando”. No tiene modernidad. Si detectamos que el índice de mortalidad crece, por ejemplo, en Corralitos, o en Tunuyán, bajamos ahí con todos los “fierros” del Estado, desde el Registro Civil a la subsecretaría de Trabajo, y Desarrollo Social. Y trabajamos donde está el problema.
-Usted sabrá el tiempo que insume y lo que significa conseguir un turno de atención en el hospital público…
-Sí, claro. Bachelet, en Chile, logró eliminar las “colas” cuando era ministra. Lo hizo con el turno telefónico. Yo podría plantear eso ahora, pero sería demagógico. Para tener turno online o telefónico hay que dar oferta médica. Nosotros tenemos profesionales, supuestamente, de 08:00 a 12:00. Pero en las otras veinte horas, el sistema está soportado por los residentes y los enfermeros. Los residentes están en una situación precaria. Además, hay que rotarlos. Todos quieren venir al Central, al Lagomaggiore o al Notti, pero pocos al Hospital de La Paz. Y fortalecer la atención primaria. Vos tenés en La Colonia, en Junín, un centro de salud moderno, lindísimo. Pero los fines de semana no atiende. Solamente hay un enfermero. Hay un médico de familia que va dos veces por semana, a veces tres, con suerte. ¿Qué hace el paciente? Termina en el Perrupato o el Saporitti, colapsando los grandes centros hospitalarios.
-Que llegue un chico con una fiebre al Notti es un problema. No debería suceder… es un hospital de complejidad alta…
-Ahí el problema es otro. El Estado ha monopolizado en el Notti la atención pediátrica, y cada vez le inyecta más recursos. No dio posibilidad al crecimiento privado. Lo mismo que el Hospital Central, que está totalmente desbordado. Quiero volver al principio, que es manejar la salud por indicadores… y pagar por la eficiencia de esos indicadores, por la mejora, que es mejorar la salud, y por la buena administración de los recursos.
-¿Cuántos especialistas en gestión hospitalaria tiene Mendoza?
-Muchos. Pero están ocultos, en la actividad privada, o en otras actividades. Pero son muchos… y además hay que cambiar otra costumbre. Se puede discutir de política hospitalaria o de salud con los intendentes, pero ellos no pueden poner al director del hospital. Esto debe hacerlo la provincia, el gobierno, en función de la política que se decida. ¿Por qué? Porque entre el director del hospital, la estructura pública de salud, la OSEP y el PAMI atienden al 85 % de la población. No pueden estar disociados. Si el PAMI, la OSEP, el ministerio y el director del hospital van por lados distintos, no hay política posible de Salud. Mendoza necesita un Consejo Provincial de Salud donde estén los médicos, los gremios, el Estado, los hospitales, las universidades, la salud privada, y que sea el órgano que vela por la política de Salud. El lugar donde puedas ir y decir “esto estalla”.
-Bueno… si hay algo que está por estallar es el sistema de Salud…
-Sí, pero desde la época de Carrillo que esto aguanta, aguanta y aguanta. Creo que Salud es la asignatura pendiente de Mendoza, por lejos. Sale en los talleres que estamos haciendo. La gente, los jóvenes, te plantean el problema de la salud. Lo ven en su casa, en la escuela, en donde viven…
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Nacho Gaffuri / MDZ
Francisco "Paco" Pérez trazó los ejes estratégicos para Mendoza. |
-¿Cómo le va el traje de candidato?
Textual 2: "A los intendentes hay que integrarlos a una mesa de conducción en un gobierno. No puden estar aislados..."
-¿Qué idea global tiene de lo que hay que hacer en materia de Seguridad?
-Hay que seguir profesionalizando la fuerza. Hay que hacer tentadora la profesión de policía, articular muy profundo con el poder judicial. Hoy esa falta de articulación deriva en aquello de que “entran por una puerta y salen por la otra”. Hay que incorporar mejor tecnología en los grandes centros urbanos, pero el delito se ha ido desplazando a los departamentos, y hay que mover allí la tecnología. Y afirmar la resocialización. Las condiciones sociales tienen que ver mucho con la inseguridad. Hay que involucrar a la Cultura en ello, a la Dirección General de Escuelas…
-¿Cómo cree que un gobierno debe enfrentar el alza enorme de precios? No se le puede decir a la gente que la inflación no se mide en los changuitos, o que la nafta la tenemos nosotros en los tanques…
-No soy economista. Pero hay dos grandes teorías: enfriar, o no enfriar la economía. Creo que se está viviendo un reacomodamiento de ocho años de crecimiento. Hay una demanda muy fuerte sobre el consumo… ¿cómo se enfría eso? Los empresarios se quejan de la inflación, pero también usan combustibles, gas y transportes subsidiados.
-¿Qué parte del equipo de Jaque se llevaría con usted, si gana las elecciones?
-No quisiera personalizar. Pero hay muchos funcionarios que han hecho muy bien las cosas, y quisiera tenerlos en la gestión. Con mucha energía, con vocación de servicio, con profesionalismo y visión estratégica. Mi modelo de funcionario público debe tener tiempo, gestión, territorialidad, conexión con la gente, y que sea creativo e innovador. Deben pensar más allá de los problemas coyunturales, en la provincia de los próximos 20 años. Y tiene que estar full time…
-Bueno… si quiere ese modelo, vaya pensando en pagar sueldos de 30.000 pesos, para robarse gente de la actividad privada…
-Lo vamos a pensar y a discutir. Pero lo que se necesita es lo que dije, y mucho compromiso. Las 24 horas del día. Es una picadora de carne... Lo sé, porque lo hice. Por eso se necesita renovación. Incluso para los que hacen las cosas bien.
-Los intendentes, que tienen reelecciones indefinidas, y los poderes económicos, de lobby… tienen más poder que un gobernador. ¿Cómo se hace para equilibrar esas fuerzas del poder de verdad? ¿Cómo se hace para no caer en el “no te doy nada” o “soy tu esclava”?
-A los intendentes hay que integrarlos a una mesa de conducción y hacerlos partícipes de un gobierno. No pueden estar aislados. Con los poderes económicos hay que ser firmes, y tener reglas claras. Yo no le voy a cerrar las puertas a nadie, pero hay que marcar bien las reglas de juego y tener una relación equidistante. Además hay que mantener muy claras las políticas de Estado. Todas las decisiones se enmarcan en eso. Una provincia de la envergadura de Mendoza está pidiendo políticas de Estado, a gritos.
-Un poco de minería. Es posible que el proyecto San Jorge no avance… ¿verdad?
-Sin lugar a dudas. Es porque faltó educación, faltó información. Hace unos días estuve con 35 productores de Tunuyán, y la mayoría estaba en contra. Pero no conocían el proyecto ni tenían información…
-Si el candidato de la UCR hubiese sido Alfredo Cornejo, usted estaría defendiéndose todo, por la minería…
-Por suerte, Iglesias es más impulsor de la minería que yo. Igual, no quiero circunscribir el debate a un proyecto. Hay que discutirlo todo, incluso la creación de la Empresa Provincial de Energía, que nos permita rentabilizar estos proyectos, y asociarnos.
-¿Qué les prometería a los mendocinos, y qué no se animaría a prometer?
-No prometería nada. Hablaría de compromiso. Y de mantener el contacto permanente con los mendocinos a través de sus representantes, de sus actores sociales, de las entidades intermedias. Me comprometería a explicitar y enriquecer los diez ejes estratégicos que necesita la Mendoza de los próximos 20 años: obras hidroeléctricas, el trasandino, organizar y capacitar a los productores dispersos, atraer inversiones, industrializar, superar asimetrías... atravesar con reformas la salud, la educación y la cultura… shock de viviendas... modernizar la Vendimia y retirarla de Cultura porque ahoga a todas las actividades… extender el calendario turístico y cultural todo el año, recuperar una imprenta para que nuestros escritores editen y publiquen sus obras… Creo en un gobierno joven, ágil, y con mucha energía.
(*) Ricardo Montacuto. Periodista. @montacuto en Twitter. www.facebook.com/ricardo.montacuto