|
|
Ernesto Sanz (54) viene de meses duros. Se bajó de la pelea presidencial, apagó el teléfono semanas enteras, se desintoxicó de la interna y volvió… a más internas. En pocos días retomará su cargo de presidente del Comité Nacional de la UCR, y desde allí intentará desbrozar el camino para que el radicalismo, con Ricardo Alfonsín a la cabeza, llegue a la segunda vuelta electoral, algo que hoy parece francamente difícil aunque las “primarias” (ese gran boca de urna, por obra y gracia de los partidos políticos que desaprovecharon la reforma) darán un pantallazo de qué tan lejos está cada quien de sus propias metas.
En esta charla, Sanz habló de la UCR nacional y de la mendocina, de la situación interna, del arrepentimiento personal por haberse bajado de la candidatura, de Alfonsín, del acuerdo con De Narváez, de la estrella declinante de Cobos, de cómo ve el país, de la inflación, del gobierno nacional, de Cristina, de Kirchner y del PJ mendocino, entre muchos temas que hemos ido desgranando.
Sanz es un político que cree –de verdad- que el “proyecto nacional y popular” es un “cuento” de tintes “pseudoprogresistas”, bajo el que hay un importante desbarajuste económico acompañado del saqueo de cuanta “caja” anda por allí. Piensa a ciencia cierta que el rumbo del país es peligroso, y explica por qué. Para él, estamos ante un proyecto de poder "conservador y populista" apoyado en "mucha plata, mucha discrecionalidad y falta de control".
-¿Cómo analiza el mapa previo de la primera vuelta electoral?
-Está bien que se la caratule “primera vuelta”. Las internas abiertas y obligatorias del 14 de agosto son eso, porque ningún partido va con más de un candidato.
-Yo hablaba del 23 de octubre… El 14 de agosto es un “boca de urna”.
-No, es una primera vuelta. Nosotros no estamos acostumbrados a las internas obligatorias. Y como en esas elecciones no se dirimen candidatos, porque todos los partidos concurrimos con los postulantes definidos, es claramente una “primera vuelta”. Las de 14 de agosto serán las mismas fórmulas que las del 23 de octubre. Ese día, cada ciudadano va a votar por lo que genuinamente prefiere. Vamos a encontrar a un oficialismo que va a obtener una cantidad muy importante de votos, y el sufragio a la oposición estará disperso. Allí cada uno va a votar por sentimiento. El peronismo se va a dividir, el socialismo votará a Binner y los radicales a Alfonsín. Para mí, la segunda vuelta real es el 23 de octubre. La gente va a tener dos meses de reflexión sobre su voto, para pensar qué hacer…
-¿Transformar su voto en “útil”?
-¡Exacto! Y creo que allí estará el secreto del teatro electoral. Aquel partido político que asome la cabeza el 14 de agosto, será el catalizador del voto útil. Les dije a los dirigentes de mi partido que hay que tener una estrategia. No hay que pensar directamente en octubre porque no competimos contra nadie en agosto. Creo que hay que tener una campaña para el 14 de agosto, con los candidatos trabajando para esa fecha, con discursos y publicidad propia de esa circunstancia. Después, hasta octubre, debe ser una campaña diferente con estrategias diferentes, otro marketing… La primera es para captar la mayor cantidad de votos posibles, y la segunda, para capturar aquel “voto útil”. Creo que esto es lo que va a ocurrir. No sólo yo lo pienso, también muchas consultoras, mesas de análisis político. Es el escenario probable.
-Si este escenario está distorsionado, es culpa de los partidos políticos que han desaprovechado la oportunidad de las internas abiertas… Lo mismo en las provincias… Da vergüenza ver cómo se resuelven las candidaturas.
-En el plano del “deber ser”, tiene razón. La política, lamentablemente, ha desaprovechado la oportunidad de las primarias. No me rasgo demasiado las vestiduras porque esta es la primera experiencia. Además, hasta hace poco no sabíamos siquiera si el gobierno iba a reglamentar esta ley. Y abro un paréntesis. En Mendoza hay que abandonar el sistema de preferencias, esa tremenda carnicería política a espaldas de la gente y de la sociedad, y votar ya mismo el proyecto de ley de Raúl Vicchi, similar al nacional.
-Entonces, mirando las encuestas… ¿Las primarias de agosto sólo le sirven al gobierno nacional?
-De ninguna manera. Desde el punto de vista de que el gobierno va reunir más votos que los demás, y le sacará una importante diferencia al segundo, sí; es favorable a Cristina. Pero a lo mejor el gobierno no llega al 40 % de los votos en agosto y eso configura un escenario totalmente diferente de cara a octubre. Van a tener que remar mucho. No creo que lo que ocurra el 14 sea definitorio pensando en octubre. Si el gobierno pasa el 40 % en agosto, irá “en coche” a octubre. Pero si no llega a ese porcentaje, la gente va a empezar a decir “Cristina no llega” y habrá segunda vuelta.
-El “voto útil” no debe ir necesariamente a la oposición. La gente que vote a un partido opositor en agosto podrá reciclar su voto y optar por el gobierno el 23 de octubre…
-Puede ser. La pregunta es cuál de los opositores saldrá segundo y podrá captar ese voto útil y por ahora disperso de la oposición. Puede darse un escenario más que interesante entre agosto y octubre.
-En la escala de 1 a 10… ¿Qué tanto le conforma la fórmula Alfonsín-González Fraga? Si me dice 10, no le voy a creer…
-Cualquier cosa que yo diga podría ser sospechada de subjetividad porque he sido precandidato y he competido con Alfonsín. En esto tengo que cuidarme mucho. Es obvio que si fui precandidato a presidente es porque el que había no me gustaba. Pero también debí comprender que él estaba en mejores condiciones para competir por la presidencia. No valía de nada que me transformase en un obstáculo, porque tanto Cobos como yo desbrozamos el camino. Si usted me pregunta si me gusta Alfonsín como candidato, mi respuesta será subjetiva. Es posible que cualquier otro radical pueda contestar mejor que yo. Insisto en que debo ser cuidadoso, porque reasumo la conducción del Comité Nacional, y debo ser el “facilitador” de todo lo que el partido deba hacer para que Alfonsín y el radicalismo lleguen a la presidencia.
-¿Está arrepentido de haberse ‘bajado’ de la candidatura?
-Respecto a mi orgullo, seguro que sí. Estoy arrepentido. No es fácil bajarse. Nunca me había pasado antes. La única experiencia similar fue en 2003, cuando hubo que consensuar una lista de unidad y yo estaba empatado en todas las encuestas con Cobos, pero me di cuenta que no contaba con el favor de Convergencia, que era la estructura del gobierno, y entonces fue candidato Cobos y yo fui senador nacional. Ahora, en términos políticos, bajarme fue una contribución a mi partido, que no está acostumbrado a este tipo de competencias internas. Creo que íbamos a dar un espectáculo para el gobierno. Nos íbamos a perder posibilidades de consolidar una fórmula. Hoy, gustará más o menos, pero la hay.
-A pocos días de andar, se ve un poco extraña la unión entre Alfonsín y De Narváez…
-Sí. Alfonsín va a tener que reflexionar sobre esto, porque lo que está ocurriendo es que tanto él como De Narváez tienen una actitud culposa. Se han metido en la cabeza que el progresismo está en otro lado y que De Narváez es de derecha, lo que a mí me parece una estupidez porque en este país hay que revisar en manos de quién y de qué políticas están la izquierda y la derecha. Ahora sufren ese acuerdo. Tanto alabaron e inventaron a Binner en el verano para joderme a mí en la interna, porque la verdad es esa, que quedaron presos de esa contradicción y no asumen sin culpas que éste es el camino que indica la realidad. Cuando vos querés ganar el gobierno nacional y no tenés competividad ni estructura en la provincia de Buenos Aires, hay que ir a buscarla afuera. Cuando era precandidato a presidente decía que en Buenos Aires teníamos un problema enorme que se resolvía con Alfonsín como gobernador en ese distrito. En este país, desde la reforma de 1994, no hay posibilidades de ganar la presidencia sin la provincia de Buenos Aires. Antes, el Colegio Electoral equilibraba un poco y le daba más chance al interior. Ahora, con la conurbanización demográfica, económica y política que hay en el país, si uno no tiene fuerza en la provincia de Buenos Aires, se tiene que ir a su casa. Alfonsín dejó sin competitividad al radicalismo de la provincia al optar por la candidatura presidencial, y hubo que salir a buscar afuera. ¿Con quién lo íbamos a hacer? ¿Con Stolbizer? ¿Con el socialismo? No. Hay que hacerlo con el peronismo disidente, porque el otro está con Scioli.
-Usted tuvo justamente esa batalla en su partido…
-¡Sí, me decían de todo, conservador, gorila, de derecha, y ahora están haciendo todo lo que dije que había que hacer! Y no lo planteaba desde el ideologismo, sino desde la necesidad del más puro pragmatismo. Si la competividad te la da De Narváez… ¡¡Vamos con él!! Con programa consensuado, claro.
-Probablemente, muchos intendentes que están con De Narváez sientan escozor por el acuerdo con Alfonsín y estén mirando para el lado de Duhalde… ¿no?
-…y posiblemente usted me va a decir que algún radical de base está mirando para el lado de Binner o de Stolbizer…
-¿Y quién tiene la culpa de eso?
-La conducción que no sale a afrontar, a bancar y a militar este acuerdo. Cuando uno hace una alianza de estas, en política, lo peor que se puede hacer después es simular el desentendimiento. ¡Hay que bancarlo! A ver… hace 15 días, en Mendoza el debate era si la UCR hacía o no un acuerdo con los demócratas. A mí me consultó Roberto Iglesias y le dije: Mirá Roberto, hay que analizar las conveniencias. Pero si lo hacemos, hay que militarlo y salir a explicarlo. Después, la gente te vota o no te vota. Y los periodistas “progres” harán sus análisis… los de Carta Abierta Mendoza saldrán a decir las boludeces que quieran decir… Pero hay que bancarlo.
![]() |
-En el peronismo usan un argumento que está muy extendido en la sociedad: hay dinero de sobra, la gente tiene plata en el bolsillo, nos llevamos puesto a Clarín, a la ‘corpo’, recuperamos las empresas nacionales, recuperamos la plata de las jubilaciones que le quitamos a la especulación de las AFJP, le dimos asignaciones a todos. Hay carne, pescado, milanesas, fútbol y televisores para todos… luz y gas baratos… La juventud tiene algo por qué luchar, vuelve a la militancia… ¿Por qué alguien querría votar a un candidato de la oposición? ¿Qué tienen a cambio de todo esto? La gente está como quiere…
-Todo esto que usted menciona es una ficción…
-¿Qué ficción? ¡La plata, los televisores y las milanesas están…!
-¡La plata no está! ¡No todo el mundo vive esta ficción! Es cierto que mucha gente que antes no tenía plata en el bolsillo ahora la tiene. Eso es verdad. Es cierto que hay índices de crecimiento enormes comparables con los de 2001. Pero ya pasaron diez años y un país tiene que ser capaz de crecer y compararse con los vecinos de al lado, y verificar si el mundo no nos ha dado una oportunidad de hacer muchas cosas que no se hicieron. El déficit del kirchnerismo está en haber desaprovechado un 60 ó 70 % de oportunidades. Ahora, si vos medís ese 30 ó 40 % que sí se hizo y lo comparás con 2001, te digo “sí, votalos a estos tipos porque estamos mejor que entonces”. Estamos ante un gobierno que ha generado una ficción de consumo y de crecimiento que no es desarrollo, y ha generado muchas otras ficciones con dinero que se agota, porque la plata de las cajas a las que han echado mano se están acabando: los recursos de las provincias, la plata del Banco Nación, la de las AFJP, la del Banco Central, la del IVA y el impuesto inflacionario… Ha crecido de manera tal el gasto público que ya hay un déficit que aumenta. La ficción es tan grande que un día nos va a despertar de una piña. La pregunta es: vos, como ciudadano… ¿Querés ser de los que se sorprendan y reciban la piña? ¿O preferís colaborar para cambiar el rumbo? Aclaro que este es un modelo cuyas bases de superávit fiscal de los primeros años, productivo, de tipo de cambio alto, están… Pero hace cuatro o cinco años que el gobierno se ha ido a cualquier otro lado. Este no es un debate del tipo “estamos muy bien y hay que votar a la oposición”. Primero, que no estamos muy bien. Nadie puede soportar esta inflación. Segundo, hay peligros… Ahora pregunto yo… ¿Hay una propuesta opositora que entusiasme, que pueda tomar este rumbo y corregirlo, para crecer? Bueno… ese es todo un tema. ¿La oposición está en condiciones de gobernar? Yo he trabajado para que mi partido sí lo esté.
-El gobierno ha reinstalado una sensación que aparece siempre en las elecciones, cada vez que el peronismo gobierna: ellos son los únicos capaces de gobernar este país…
-Es verdad que las dos experiencias de gobierno que ha tenido el radicalismo en estos 20 años de democracia refuerzan esta sensación. El gran interrogante es cuál es el alcance de la palabra “gobernar”. No creo que nadie pueda infundirle a la gente el miedo de que con un gobierno no peronista habría un quiebre institucional, o una guerra civil. El mundo mira a la Argentina de manera diferente a 1989 y a 2001 y 2002. El Estado está mejor… más consolidado…
-Bueno, ese es un mérito que hay que reconocerle a Kirchner…
-Sí, pero de la autoridad se pasó al autoritarismo. Del superávit fiscal saltamos al déficit. Del Estado ausente se pasó al omnipresente… Hay que leer mucho a Roberto Lavagna y aplaudir a Kirchner hasta el 2005, y ser capaces de diferenciar el rumbo que ha tomado el país. Desde entonces, han hecho todo al revés. Y acá no habrá ninguna ruptura social porque gobierne alguien distinto al peronismo, que sea capaz de romper la brecha de desigualdad, de tener mejor calidad educativa, de apostar al desarrollo. ¿Por qué le van a dejar al gobierno el monopolio de garantizar la equidad en la República Argentina, si los índices de pobreza son los mismos que hace diez años con el crecimiento que hemos tenido, si la concentración de la riqueza es peor que en los años más crudos del menemismo? ¡Si tributariamente somos un desastre! El gobierno se nutre del impuesto inflacionario del consumo, es IVA puro… Digo… discutamos en serio los riesgos y alcances de la palabra “gobernabilidad”.
-¿Y si no…?
-¡Es todo eslogan! El eslogan del pseudoprogresismo de que este es un gobierno nacional y popular… que enfrenta a las corporaciones, que se pelea con Clarín… Eso está bien para “6, 7 y 8”, o para algunos periodistas de MDZ a los que leo respetuosamente, pero ¿Qué pasa por debajo? ¿Qué pasa con la plata, con la distribución de la riqueza, con las libertades públicas, la impunidad, el poder? Pasa lo que el pseudoprogresismo no quiere reconocer: acá no hay un proyecto de país, si no uno de poder. Son cosas distintas. Ese proyecto de poder se sustenta en tres pilares: mucha plata, mucha discrecionalidad, y ausencia de controles. Entonces, que a mí me vengan a hablar de que éste es un proyecto nacional y popular, inclusivo, reivindicatorio de los trabajadores, y toda la cuestión de la centroizquierda… pero que está apoyado en mucha plata, discrecionalidad y falta de control… ¡por favor! ¡Eso es un proyecto de poder populista y conservador!
-¿Cuáles son específicamente los rasgos autoritarios que ven en este gobierno, y de los que tanto se queja la oposición? A la gente parece no importarle demasiado, a la luz de las encuestas.
-Son cientos…
-Elija tres…
-La presión asquerosa a los jueces para tener impunidad. Otra: han puesto a los servicios de inteligencia a operar como ‘Gran Hermano’ para controlar a todos los que piensan distinto, especialmente políticos, empresarios y periodistas. Por último, la elusión permanente del Congreso para el dictado de la normativa jurídica del país. Lo reemplazan con la birome, Guillermo Moreno, y los DNU. Agrego de ‘yapa’ la devaluación del federalismo, y el sometimiento de los gobernadores a la billetera del gobierno nacional. Qué mal nos ha ido a los mendocinos en este esquema. Me sorprende ver a peronistas mendocinos hacer la exégesis del modelo nacional y popular con el resultado paupérrimo que han obtenido en el ‘reparto’ de ese modelo. Ojala que Iglesias y Jaliff sean capaces de mostrarles a los mendocinos que hay otro camino. En términos prácticos, Mendoza se ha “ido al descenso” con el proyecto nacional y popular…
-¿Cuánto hace que milita?
-Exactamente 30 años. Tengo 54 y empecé en 1981.
|
Alf Ponce / MDZ
Ernesto Sanz en MDZ. |
-¿Se dan cuenta de que están perdiendo la batalla política por la juventud?
-Volvamos a octubre… Usted es presidente de la UCR y reasume dentro de poco… ¿Con quién no se aliaría nunca en caso de que Alfonsín llegase a segunda vuelta?
-No tengo ningún prejuicio. Sí propondría un programa, para que lo firmasen todas las fuerzas políticas dispuestas a acompañar un gobierno de coalición. El que venga, firme, y se comprometa… ¡Vamos para adelante!
![]() |