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El lunes 11 de abril de 1932 los vecinos de numerosas ciudades del país amanecieron sorprendidos por una insólita y constante lluvia de ceniza volcánica que cambió la luz del día y tiñó de gris el aire.
La erupción del volcán Descabezado Grande expulsó una columna de material incandescente de varios kilómetros de altura y cuyas cenizas no sólo cubrieron el cielo de Mendoza, en especial las ciudades de Malargüe y San Rafael, sino que llegaron hasta Santiago de Chile, Buenos Aires y Montevideo.
Cuando hoy vemos las imágenes de la lluvia de cenizas que produjo el volcán Puyehue no podemos imaginar cómo es esa suerte de nieve de polvo, casi ingrávida, leve e implacable que uniforma el mundo de gris y convierte a las personas y a las cosas en sus fantasmas.
Los datos históricos revelan que en algunos lugares cayó una tonelada por hora y por hectárea y que no se podía respirar. El diario La Nación del 12 de abril de 1932 titulaba a ocho columnas en su primera página: “La actividad volcánica en la cordillera se torna grave. Una nube de ceniza cubre la parte Sur del continente”
“En el espacio sin transparencia se movía, algodonosa y continua, la cerrazón cenicienta. (…) Gris la ciudad, gris las llanuras, gris y tanto el firmamento, evocaba en cada uno impresiones dejadas por viejas leyendas, a las que se asocia el confuso tema de los milagros antiguos. (…) La multitud se encontraba ante un fenómeno, y un fenómeno es, precisamente, el milagro, explicado, definible, pero milagro al fin”, escribía el periodista.
Compartamos una impactante galería de fotos de aquellos días cenicientos, semejantes en casi todo a las que hemos visto estos días tomadas en distintas ciudades de la zona afectada por el Puyehue.
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Mojando una calle cubierta por las cenizas del volcán Descabezado, foto de Juan Pi. |
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Una calle de Buenos Aires durante la lluvia de cenizas. |
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La ceniza del volcán Descabezado en Trenque Lauquen, en la provincia de Buenos Aires. |
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Limpiando la plaza de Trenque Lauquen. |
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Espectacular fotografía de la limpieza de cenizas. |
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Carretas cargadas de cenizas, escena que se repitió en decenas de cuidades. |
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Las cenizas llegaron hasta la estancia Bella Vista en la Municipalidad de 9 de Julio, en la provincia de Buenos Aires. Foto de la familia Bengolea. |
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Fantasmal. Foto de la familia Bengolea. |
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La ceniza en la calle 20 de General Pico, en la La Pampa. Foto de la colección Filippini. |
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La lluvia de ceniza en la equina de la agencia de Ford, en General Pico. Foto de la colección Filippini. |
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Funcionarios municipales a caballo el día de la lluvia de cenizas. Foto de la colección Filippini. |
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El señor Palau, comisionado de General Pico. Foto de la colección Filippini. |
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Montañas de ceniza. Foto de la colección Filippini. |
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Estupor y pala. Foto de la colección Filippini. |
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Las cenizas del Descabezado llegaron a Santiago de Chile. |
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Un tren en Santiago, cubierto de cenizas. |
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La erupción del Descabezado en una foto de la revista francesa L´Illustration. |
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Otra toma de la fumarola publicada por la revista L´Illustration. |
Patricia Rodón