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Carlos Ciurca (50) es la “pata política” de la fórmula del PJ. Es, digamos, una expresión genuina del poder territorial del peronismo, aquel que se construye desde los departamentos como una cadena, eslabón por eslabón. Desde ese lugar, ratifica la pertenencia al proyecto “nacional y popular” del que todos los peronistas-kirchneristas hablan, y explica por qué sería bueno para Mendoza por encima del bagaje del radicalismo, al que critica por provinciano e insular.
Ciurca confía en el poder de los intendentes, cree que Cristina debería completar su fórmula con Jorge Capitanich y Sergio Uribarri, y aporta una novedad: piensa que hay que reformar la Constitución de Mendoza para que las consultas populares sobre minería sean vinculantes.
El cuadro más grande del despacho de Carlos Ciurca es el de Eva Perón. Afuera de su despacho, el ministerio que conduce es una romería que va y viene. Gente que -seguro- necesita algo.
El entrevistado de hoy es un peronista en estado puro, de frente a los desafíos que plantea Mendoza.
-¿Qué fortalezas y debilidades le ve al peronismo, de cara a las elecciones?
-La principal fortaleza es ser parte de un modelo nacional y popular que tiene un marco ideológico, acciones concretas, y proyección. No acompañamos ni adherimos. El peronismo de Mendoza, con sus características, es parte del proyecto. Reconocemos además que existe una corriente de opinión, de militancia, de participación; que no es la partidaria histórica del peronismo. Antes de 2003 el proyecto no estaba claro. Ahora sí, están planteados objetivamente la justicia social, la soberanía política, lo que queremos como país... Hay tres modelos de Argentina: uno neoliberal representado por los Macri y los De Narváez, uno de base agraria, el modelo de Carrió, o Cobos, y un proyecto de matriz industrial donde nos paramos nosotros. Reconocemos el país agrario, pero apoyamos el industrial como factor de recuperación de empleo. El trabajo es el valor agregado de este modelo.
-Suponiendo que fuera cierta esta esquematización de modelos de país… ¿Cómo hace el peronismo para ser inclusivo con el campo, con los liberales, con la derecha, con los que piensan distinto?
-La concepción de movimiento los contiene a todos. Pero la base de este modelo y de este movimiento es el peronismo. Los Kirchner actualizaron el pensamiento, la doctrina… Pero hay puntos que no se negocian… La distribución de la riqueza, la inclusión, el reconocimiento de derechos… Eso no se puede negociar. La política distributiva, la recuperación de las AFJP y de las empresas públicas, la equidad, las asignaciones familiares por hijo para 3,7 millones de chicos, las asignaciones prenatales, los 3,2 millones de jubilaciones de amas de casa… 135.000 nuevas empresas de las que 130.000 son pymes… Ese es un modelo que no se negocia.
-Deténgase allí un momento… El 50 % de los más de 80.000 millones de pesos de subsidios que da el gobierno nacional se los lleva el sector energético, es un puñado de empresas… que no son pymes...
-Eso es una apuesta de desarrollo de mediano y largo plazo. Lo que digo es que aparte de eso, lo nuevo, lo que no estaba, es la política de redistribución social.
-Eso es cierto… pero el kirchnerismo como tal pareciera ser un fenómeno más bien de Buenos Aires, o del mundo mediático… a los que el peronismo va adhiriendo. A la hora de las alianzas, los Kirchner pactaron con los peronismos conservadores de las provincias, con los gremios tradicionales o con la burocracia sindical…
-Perón dijo “ese es el norte”. Y nadie se fue sumando por carisma, populismo, o conveniencia… A partir de 2003 la gente fue adhiriendo a este modelo porque las políticas públicas les empezaban a “tocar” a todos. La gente fue evaluando resultados y a partir de allí, apoyando. Una mirada objetiva de impacto y resultado. Datos concretos. Este es un modelo que si usted quiere, es discutible… pero lo que no se discute es el norte, los puntos concretos que definen el modelo. Hacia allá vamos… ¿qué queremos ser? ¿Qué queremos liderar? ¿Quiénes son nuestros aliados estratégicos?
-Seguramente hay gente que preferirá ser espejo de Brasil, Uruguay o Chile, antes que de la Bolivia de Evo Morales o la Venezuela de Chávez...
-Seguro… por eso se cultivan todas las relaciones.
-Hablemos de las debilidades... A usted le tocó remontar el punto más bajo del gobierno de Jaque, tras la fallida promesa de bajar el delito un 30 %. Desde aquel “menos diez” a este peronismo en condiciones de ganar… ¿Tendrán una estrategia para diferenciarse de Jaque? ¿Cómo harán para decirle a los mendocinos ‘somos esto pero lo haremos mejor, y necesitamos más kirchnerismo’?
-Somos una opción de superación del gobierno actual aunque lo integramos. Le vamos a poner el foco muy fuerte a viviendas y al desarrollo estratégico de las actividades económicas como eje, o como capital del Mercosur. Queremos ser el Parlamento del Mercosur, estamos desarrollando logística para ello…
-…A ver… en viviendas han hecho muy poco… ahí tienen un pasivo importante…
-Todos… Todos los gobiernos de los últimos años lo hemos sufrido. Cuando digo que la gestión debe ser superadora, digo que tenemos que ser autocríticos, reconocer nuestras debilidades en el gobierno actual y hacerlas explícitas. Nos hacemos cargo, ponemos la cara… como hicimos con Seguridad, con un Estado presente para resolver los problemas… Nos paramos del lado de la gente, de los que tienen problemas, de los que fueron víctimas, con muchos actores silenciosos… Aquel Estado presente y activo comenzó a trabajar en temas estructurales como la Educación.
-¿Educación? Ayer un académico me dijo que a la Argentina le quedan no más de 10 años de profesionales de excelencia… Hoy mendoza no es un ejemplo en Educación...
-¿Se puede disentir? Porque hemos repatriado al científico número 802 de la Argentina. Todo lo que la educación pública había preparado estaba afuera. En Mendoza teníamos 14.500 chicos que estaban afuera del sistema educativo y ahora están adentro. Pero no nos conformamos con que estén en el aula. Además hay que capacitar en un sistema inclusivo de rendimiento escolar, con extensón a la familia. Seguro que no alcanza, pero son acciones que van en una dirección. Todo esto es lo que hay que profundizar en Mendoza. La educación es el espacio en el que hay que trabajar a mediano y largo plazo, ver bien las falencias en calidad, en la capacitación docente, en lo salarial…
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-¿Qué porcentaje de la matrícula pública escolar está en niveles de pobreza?
-En Mendoza hay un poder formal del Estado, los cargos, el gobierno… ni siquiera es partidocrático… Pero hay otro poder, que es el real, el de los negocios… Van en cuerdas paralelas que a veces se cruzan… El gobierno de Jaque hizo una alianza con un grupo poderoso –Vila y Manzano- y los terminó denunciando por extorsión vía Cazabán… después volvió… En algún momento, la expresión de este poder fue Raúl Moneta, antes que eso, Greco… Ahora hay más actores… ¿Cómo se convive con estos grupos de poder desde el poder?
-No voy a hablar de Mendoza en particular ni haré nombres, sino del país. En la “foto” de los '90, el poder económico manejaba al político. Hoy hay una “película” distinta, donde la política pone las condiciones y plantea la convivencia. La política no es más el poder formal sino el real, porque tiene un valor agregado que es el voto popular. Creo que es totalmente compatible la política con los grupos de poder, en tanto y en cuanto se subordinen a las necesidades de la provincia, si hablamos de Mendoza, y al reparto, la redistribución de la riqueza, lo que nosotros no debemos negociar. Cuando se comparten objetivos de crecimiento y desarrollo y en contra de la especulación, no debería haber problemas. La foto de los '90 no es la de hoy. Tenemos que valorar el poder económico y desde el diálogo franco, construir sin ir en contra de los que menos tienen. Este diálogo en los '90 no existía. Había una elite política que definía y negociaba con el poder económico, con el poder de la firma que favorecía los negocios. No importa a quién. Es legítimo que los empresarios quieran crecer. Pero si al que le toca administrar el Estado lo hace en función de esos intereses y no del conjunto, en algún momento la crisis aparece. Vamos camino a la compatibilidad.
-Igualmente, no parece sano que un mismo grupo pulsee por quedarse con agua, energía, petróleo, medios, juego, tierras… y que siempre encuentre socios dispuestos en el poder…
-No voy a nombrar a nadie en particular. Lo que digo es que cada uno juega sus intereses y que hay muchos que quisieran estar en el lugar de otros…
-Como sea, pero hay que poner límites, los mismos que declaman, y deberían sentarse con los diez, doce o veinte impulsores de la economía de Mendoza y preguntarles qué se necesita para crecer… ser gestores… El problema de Mendoza es que siempre se habla de su potencialidad, pero no termina de explotar.
-Pero Mendoza ha crecido…
-Sí, a ritmo menor que las demás…los índices no son como en el resto del país… Se recauda menos, hay algún índice que preocupa…
-Yo lo que creo es que hay generar esos espacios de diálogo, con los diez, quince o veinte actores. Los conocemos… sabemos quiénes son… Queremos tener ese diálogo franco. Muchos de ellos quieren reglas de juego claras. Otros, cuando no las tienen, se repliegan. Y finalmente están los que cuando no hay reglas de juego, aprovechan para hacer su negocio. Son estrategias diferentes. Hay que profundizar el diálogo en función de los intereses de conjunto. ¿Es utópico? Sí, pero si no creyera, no podría hacer política. El Estado tiene que liderar, transformar e incluir. La impronta nuestra es dialogar. Nunca voy a dejar de tener el oído pegado a la gente. Me reúno mucho, y escucho más de lo que hablo... Acá, lo importante, es la objetividad para evaluar: desde dónde salimos, cuando nos prometían el ‘derrame’ económico que nunca llegó, y dónde estamos ahora. Hay que mantener el norte, la dirección del proyecto, de forma inclusiva. En un año, este gobierno debe mantener el rumbo… si no lo hace, la gente dará la espalda. Ya les pasó, ya lo vimos, a los Meijide, los ‘Chacho’ Alvarez… Nosotros ya vivimos la indignación popular. Por eso hay que mantener el rumbo. Porque el fraude a la sociedad no tiene perdón.
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