Los camaristas federales Otilio Romano y Julio Petra perdieron el pudor. Fueron vistos este miércoles por la noche cenando juntos en Public House, un bar ubicado en Arístides Villanueva 282 de Ciudad. Allí no sólo mostraron los vínculos profundos de amistad que existen entre ellos, sino que, a partir de este hecho, confirmaron las irregularidades que están cometiendo entre ellos en el sistema judicial federal de Mendoza.
Que se hayan mostrado juntos es tan grave como el descubrimiento de un delito in fraganti. Para entender esta situación, hay que hacer un breve repaso histórico.
Tanto Romano como el camarista federal Luis Miret están imputados por haber sido cómplices de delitos de lesa humanidad entre 1975 y 1983. El juez que llevaba adelante esa investigación era Walter Bento, que fue apartado de la causa luego de que Petra hiciera lugar a un pedido de recusación hecho por Romano.
Si bien todo el ámbito judicial de la provincia sabía que Petra se debería haber inhibido de actuar en este caso por su amistad con Romano, siguió adelante. Su comportamiento no hizo más que motivar a los miembros del Consejo de la Magistratura para acelerar la investigación que hay en su contra.
Romano, Petra y Miret están acusados en el órgano que controla el funcionamiento de los jueces federales. Básicamente, llegaron a esa instancia por haber trabado todas las investigaciones que se iniciaron en la provincia contra los represores que actuaron durante la última dictadura militar. Y completaron el cuadro cuando dos ellos también quedaron imputados.
Romano y Petra llegaron juntos y se fueron juntos del bar. Se lo vio subir al VW Bora de Petra con rumbo desconocido luego de pagar un ticket de 287 pesos en concepto de un beefeter, un agua tónica, un pincho lomo, una tabla para una persona, un wok marino, sorrentinos de mozarella, una botella de vino Doña Paula, una botella de agua mineral con gas, una copa PH y dos botellitas de champán Chandón extra brut.
El detalle de la consumición es llamativo por las características de uno de los comensales. Otilio Romano había logrado frenar la indagatoria en su contra tras argumentar tener una crisis diabética que lo impedía estar en condiciones para llevar adelante esa carga procesal.
Los testigos indiscretos que los fotografiaron y que escucharon segmentos de la conversación mantenida, aseguraron que la mayor parte de la cena se abocaron a felicitarse mutuamente por lograr frenar la indagatoria contra Romano y a armar la estrategia para la ofensiva que deberán soportar desde el Consejo de la Magistratura.
En una recuperación sin precedentes, sólo 48 horas después de que Petra y los jueces sanjuaninos Miguel Ángel Gálvez y Leopoldo Rago Gallo (también amigos) apartaran a Bento, Romano levantó su licencia médica. Y, a pesar de estar imputado por ser partícipe secundario de 94 casos de desapariciones, torturas y homicidios, y de haber amenazado de muerte al juez Bento y al fiscal Omar Palermo, volvió a ocupar su lugar como presidente de la Cámara Federal de Mendoza.