Una buena. O más o menos buena.
Una periodista de MDZ fue al cajero, sacó 300 pesos y los billetes salieron mutilados, bastante rotos.
Por estar en esa condición, no se los aceptaron en ningún lado. Se dirigió al Banco Galicia, al que pertenecía el cajero. Y allí les pidieron disculpas: "El cajero anduvo mal", le dijeron.
Lo malo: que anduvo mal y rompió los billetes. Lo bueno: que repararon el cajero y le devolvieron los billetes a su propietaria.