Luego de casi una década con ajustes mínimos en las tarifas, las compañías del sector eléctrico –desde generadoras, que producen la electricidad, hasta transportistas y distribuidoras como Edenor, Edesur y Edelap– salieron a reclamar de manera explícita y en conjunto una mejora en los ingresos derivados de la prestación de su servicio. Esa iniciativa contó con la aprobación del Gobierno, que puertas adentro reconoce que las tarifas están atrasadas pero teme las consecuencias del costo político derivado de un aumento.
Al sector privado, además, se le sumó la representación gremial. Ayer, el titular del sindicato de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, consideró que las tarifas de luz son “baratas”. Y sugirió aplicar aumentos a los sectores de mayor poder adquisitivo. “Tiene que haber un aumento tarifario, pero subsidiando al que consume menos. Es decir: los que tienen más, que paguen más. Eso es justicia y equidad”, remarcó.
De acuerdo con la consultora Montamat & Asociados, un usuario de la zona de Edenor pagó en julio u$s 24,4 milésimos por kilowatt hora, mientras que en Brasil debió desembolsar u$s 111,5 milésimos (4,5 veces más) y en Chile u$s 149,9 (más de seis veces más). Sobre esas diferencias, la semana pasada cámaras y empresas del sector publicaron una solicitada en los diarios nacionales en la que sostenían que “toda la luz de un departamento un día entero cuesta menos que un alfajor”. La firmaban Edenor, Edesur, Edelap, AGEERA (reúne a las empresas que producen la electricidad, tanto privadas como públicas) y ATEERA (la Asociación de las transportadoras).
“Hace tiempo que en el sector teníamos ganas de hacer algo así. Se le llevó la propuesta al Gobierno y nos dijeron que avanzáramos; fue de forma consensuada”, reconoció un empresario del sector eléctrico.
En el sector aseguran que el aviso salió de forma apresurada. Ahora, en cambio, está en debate cómo “concientizar a la opinión pública de que el sistema así no se sostiene. Hay que generar un clima menos hostil para que se discuta el tema tarifario”, explicaron.
Como anticipó El Cronista, el Gobierno tiene bajo estudio una iniciativa para aplicar pequeños ajustes a la tarifa eléctrica a partir de un cargo fijo que, en principio, le permita a las empresas afrontar aumentos salariales.
En paralelo, Planificación y las empresas distribuidoras quieren implementar una tarifa diferencial más cara para los usuarios residenciales durante las horas pico de consumo, entre las 17 y las 23 de cada día. La propuesta ya fue presentada por Lescano a la presidenta Cristina Fernández, que le dio el visto bueno.
Aún no está establecido el ajuste que se aplicará a la tarifa, que demandará la instalación de nuevos medidores.