La inminente designación en la Cancillería de dos personas estrechamente vinculadas con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, parece confirmar un proceso que el cuerpo profesional de la cartera encabezada por Héctor Timerman define como la "devidización" de la política exterior y la institucionalización de la llamada diplomacia paralela.
Según revelaron a LA NACION fuentes oficiales, en las más altas esferas del poder se decide por estas horas la incorporación al organigrama del Palacio San Martín de dos nombres ajenos al mundo de las relaciones internacionales. Son Ariel Schale, ex subsecretario de Industria, Comercio y Minería de la provincia de Buenos Aires, y Silvina Tirabassi, ex directora de la Aduana.
Tanto Schale como Tirabassi tienen fluidos lazos con el ministro de Planificación, al que puertas adentro del Palacio San Martín señalan como el hombre que articuló todos los vínculos políticos y los negocios con Venezuela que hoy están bajo la lupa de la Justicia y que dieron lugar a que se hablara de la existencia de una "diplomacia paralela" .
Nada es casual: ambos funcionarios estarán bajo la órbita del flamante secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Luis María Kreckler, un diplomático de excelente sintonía con De Vido y de poca empatía con Timerman. Altas fuentes oficiales confiaron a La Nacion que Schale será nombrado en la Subsecretaría de Comercio Internacional, el puesto que dejó vacante el propio Kreckler cuando, a instancias de De Vido, ascendió a la posición que se abrió tras la designación de Alfredo Chiaradia como embajador en los Estados Unidos.
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