30 de Julio de 2010 |06:44
"El dinero que pusimos al inicio, hoy no alcanza ni para el 50% de la obra que se necesita", dicen los artesanos.
Agustín Mauricio/Mediamza.com
 
 
Los puesteros que están instalados frente al Museo, en la Ruta 143, en la entrada a la Isla del Río, están preocupados por la precariedad de su situación. Obras que la Municipalidad no realizó y una ordenanza que no se cumple.

El 15 de Enero de 2007 se plubicaba en el Boletín Municipal la ordenanza 8595 que fuera aprobada por el Concejo Deliberante de San Rafael. La misma ordena en su primer artículo asignar el predio ubicado en calle Balloffet al Oeste con intersección de calle Tulio Angrimán, propiedad de la Municipalidad de San Rafael, que consta de una superficie de 1.300 m2, para la construcción de un Centro Comercial para el Turismo.

En sus 7 artículos la ordenanza expresa que el centro comercial constará de un cuerpo de sanitarios, cinco locales y una playa de estacionamiento para turistas. Uno de esos locales deberá ser destinado como informador turístico e informador del Museo Municipal de Historia.

Asimismo en la ordenanza se indica que los locales deberán ser construídos con aportes de material y mano de obra municipal y que la recaudación de las tasas de Comercio que genere el centro alli construído, se utilizarán para las mejoras del Museo mencionado.

Flavio Magaña, en diálogo con Mediamza.com

A los efectos de adjudicar los puestos allí instalados, se dispuso un llamado a licitación que está contemplado en la misma ordenanza. Tres personas se presentaron a la misma y luego de abonar la suma de 51.600, de acuerdo a lo manifestado por uno de los puesteros, se procedió adjudicar la explotación de los 4 locales comerciales existentes.

La concesión, de acuerdo a los puesteros, indicaba que "luego de construirse los locales los adjudicatarios tenían un plazo de tres años para su explotación".

En una recorrida por la zona donde los artesanos tienen sus puestos de venta al público, uno de ellos que se identifcó como el esposo de la titular de dos de los comercios allí establecidos mencionó que "a la fecha no se cumplió con lo que la ordenanza establecía ya que todo la edificación actual fue aportada por los adjudicatarios".

El señor Magaña, esposo de la dueña de los comercios, se mostró preocupado por la situación actual ya que ni siquiera pueden ofrecer un sanitario a los turistas que allí se paran para comprar la mercadería que está a la venta.

Este sitio es muy visitado por los turistas ya que es el paso obligado hacia el Valle Grande y la ruta que comunica a nuestro Departamento con  Malargüe. Flavio hace hincapié en el desorden vehicular que allí se produce "debido a la falta de un semáforo y a que frente a los puestos hay una parada de micros".

Según el comerciante "hay un movimiento de 1700 vehículos por día que ingresan y egresan de la Isla del Río Diamante, a esto le tenemos que sumar la gran cantidad de autos y bicicletas que transitan la ruta hacia los distintos destinos turísticos ".

Lo que más lamenta el señor Magaña es que "el dinero que pagamos al inicio de la licitación no alcanza hoy ni siquiera para hacer el 50% de la obra, yo personalmente invertí mas de 70.000 pesos para levantar el comercio de mi esposa".

Los comercios se encuentran con la Habilitación Municpal correspondiente y de acuerdo a lo informado "todos pagan los derechos y tasas de comercio que la Minicipalidad exige".

Este año vencería la concesión estipulada por el pliego de licitación y al respecto el puestero manifestó  que "el texto de los pliegos es claro porque la concesión arranca luego de la construcción de los locales y hasta ahora nadie hizo nada al respecto".

Flavio reconoció que el Municipio "solo aportó la luminaria existente en el lugar, ya que la misma fue solicitada a los efectos de brindar una mayor seguridad para los turistas y los empleados que trabajan en los locales".

Una familia de turistas cruza corriendo la ruta 143, una vía de circulación rápida.

Para finalizar, el comerciante expresó que "la idea es atender correctamente al turista, necesitamos un orden vehícular porque ya han habido muchos accidentes y además muchos de los visitantes estacionan sobre la vereda y fueron sujetos de multas labradas por la Policía Vial".

La falta de una playa de estacionamiento que está prevista en el Ordenanza es un reclamo que los vecinos del lugar solicitan de forma frecuente. Al respecto consultamos con un contribuyente que indicó que "por aquí pasan muchas criaturas y las mismas viven expuestas al peligro que implica el tránsito".

 
 

 



"El dinero que pusimos al inicio, hoy no alcanza ni para el 50% de la obra que se necesita", dicen los artesanos.
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